Conociendo al enemigo:
radiografía del
anarcocapitalismo
Quienes participamos de ese amplio
y confuso espacio que podemos nominar como kirchnerismo/ peronismo, todavía no logramos entender
las causas y profundidad de nuestra derrota
político electoral, y mucho menos logramos
hilvanar una propuesta que nos lleve a recuperar las mayorías pérdidas. Por ahora
la única idea “salvadora” es la explosión
del plan económico y la inminente salida
de Milei en helicóptero, profetizados desde
diciembre del 2023.
Si la explosión es inminente, y cuando esto
se caiga las masas van
a volver arrepentidas a
nuestros brazos, cual
niños vuelven al rezago maternal porque se
dan cuenta del error
de su travesura. Si las
cuentas de nuestros
economistas y nuestros
cientistas sociales, son ciertas, y la caída
de Milei es a corto plazo inevitable, no hay
mucho para pensar, ni preocuparse. La
única preocupación y ocupación de nuestra
militancia, debería ser (y es), posicionarse
en los espacios de poder partidarios y
electorales, para estar en el mejor lugar del
futuro reparto del poder.
Quienes estén convencidos que la salida es
la del párrafo anterior, pueden abandonar la
lectura de esta nota aquí nomas. Quienes entiendan que el problema es un poco más
complejo, pueden seguir leyendo, con la advertencia que la pólvora fue descubierta en
el siglo IX por los chinos de la dinastía Tang.
Y yo, no soy chino ni pariente de los Tang.
“En 2023 cuando todavía Milei era un tercero
cómodo en campaña, escuché que mencionaba
como su maestro a Murray Rothbard y por
curiosidad me puse a leer algunas de sus ideas,
que incluso reproduje en una nota en La Paco. Hoy
a dos años vista de gobierno libertario, es bueno
repasarlas, porque tienen bastante coherencia con el
discurso y la práctica de Milei.”
La lucha de clases en clave
anarco-capitalista
En 2023 cuando todavía Milei era un tercero
cómodo en campaña, escuché que mencionaba como su maestro a Murray Rothbard y
por curiosidad me puse a leer algunas de sus
ideas, que incluso reproduje en una nota en
La Paco. Hoy a dos años vista de gobierno
libertario, es bueno repasarlas, porque tienen bastante coherencia con el discurso y
la práctica de Milei.
Sun Tzu en el “Arte de la Guerra” dice “Conoce el terreno y conoce al enemigo, y en
cien batallas no conocerás la derrota.” Y
Napoleón dice “Nunca desprecies al enemigo; por pequeño que parezca, puede ser
el principio de tu ruina.”, una frase que nos
cae justo respecto nuestra valoración inicial
de Milei.
Bueno, yo desconozco si nuestros generales y generalas han estudiado a Rothbard
el ideólogo de Milei. Pero los que no pertenecemos a la distinguida alta oficialidad
Nac&Pop, en gran mayoría desconocíamos
a estos bichos “anarco-capitalistas”.
Murray Rothbard nació en Nueva York en
1926 y murió en 1995. Se graduó en la Universidad de Columbia. Economista, filósofo
y activista político, fue un polemista apasionado, fundador de instituciones libertarias y
padre del anarco capitalismo.
Rothbard desarrolla una novedosa teoría
que en cierta medida compite con la idea
de lucha de clases del marxismo. Según
el marxismo las clases se definen por la
propiedad de los medios de producción, los
capitalistas y el proletariado. Rothbard define también dos clases[H1], una dominada
y otra dominante. La dominada es la clase
productiva que incluye, trabajadores, capitalistas y propietarios, y la dominante, que
es la clase parasitaria que vive del estado.
Según Rothbard la “lucha de clases” real
no está entre capitalistas y obreros, sino
entre “el pueblo” (todos los que participan
voluntariamente en el mercado) y el Estado
y sus beneficiarios (quienes viven a costa
del primero). La única forma de superar esa
opresión es reducir o eliminar el Estado y
todas sus intervenciones, sustituyéndolas
por un orden de plena propiedad privada y
libre mercado.
En suma, la teoría libertaria de las clases
en Rothbard no reconoce antagonismos
inevitables entre obreros y capitalistas, sino
un antagonismo moral y práctico entre quienes producen mediante el libre acuerdo y
quienes parasitan mediante la fuerza estatal.
La clase productiva es la agregación de trabajadores, empresarios, capitalistas y propietarios que intercambian voluntariamente
bienes, servicios y factores de producción.
En esta definición podemos encontrar una
de las clave de los votantes de Milei, porque
en este concepto de “clase productiva” van
a incluir no solo los grandes capitalistas y
las oligarquías locales, junto a ellos se alinean medianos y pequeños empresarios,
chacareros, emprendedores de todo tipo,
trabajadores formales del sector privado,
trabajadores independientes de aplicaciones, profesionales meritocráticos, y jóvenes
desocupados con aspiración de crecimiento
individual.
Interesa ver la detallada descripción de lo
que Rotbhard llama la clase dominante o
parasitaria que vive de “robarle” a través de
los impuestos a la “clase productiva”. En
rigor es lo que en boca de Milei tiene nombre
de “Casta”.
Contrariamente a lo que se entendió en un
primer momento la “Casta” no sólo eran los
altos funcionarios y legisladores.
Quiénes son los que viven del Estado
según Rothbard
1) “La clase política: Éstos son los principales beneficiarios del poder estatal”
“Políticos profesionales (presidentes, legisladores, gobernadores, intendentes, etc.):
Viven del ingreso fiscal y administran el
poder de coacción.
Rothbard señala que no
sólo no crean riqueza, sino que se dedican a
redistribuirla hacia sus intereses o aliados.”
“Partidos políticos (especialmente los partidos estatistas o clientelistas): Son mecanismos de acceso al botín estatal. Cuando
gobiernan, actúan como intermediarios
para beneficiar a otras ramas del aparato
parasitario.”
2. La burocracia estatal
Se refiere al aparato administrativo permanente, “muchas veces con estabilidad
laboral y sin incentivos de productividad.”
“Empleados públicos no esenciales: Rothbard distingue entre servicios básicos
(como tribunales de justicia, que él también considera reemplazables por el mercado)
y “estructuras enteras creadas sin necesidad productiva: ministerios redundantes,
secretarías inútiles, agencias reguladoras
ineficientes.”
“Funcionarios con poder regulatorio: “Quienes imponen barreras legales a los productores del mercado (licencias, habilitaciones,
impuestos) mientras aseguran sus propios
salarios con dinero ajeno.”
3. Los contratistas y subsidiados del
Estado
Este sector es más difuso y muchas veces
“privado”, pero Rothbard la considera parte
integral del sistema parasitario.
“Empresas que dependen de contratos estatales: Obras públicas, defensa, infraestructura, servicios tercerizados. Son empresas que
no compiten en el mercado abierto, sino que
prosperan gracias al favoritismo del Estado.”
“Sindicatos estatales: Aquellos gremios cuyos miembros trabajan en el sector público
y negocian salarios con dinero de los contribuyentes, no de una empresa que deba
sostenerse por productividad.”
“ONGs o fundaciones dependientes de
subsidios públicos: Muchas instituciones
civiles sobreviven gracias a transferencias
del Estado.”
4. El aparato ideológico del Estado
Rothbard entendía que todo Estado necesita
un aparato que legitime su existencia y lo
haga parecer “natural” o “necesario”. Esta
función la cumplen:
“Intelectuales estatistas: Académicos, economistas, sociólogos y expertos que justifican la intervención del Estado y critican el
libre mercado. Se benefician de becas, empleos universitarios estatales y asesorías.”
“Medios de comunicación dependientes:
Aquéllos que reciben publicidad oficial,
licencias de radio/TV, favores fiscales o
privilegios regulatorios. Difunden el discurso
oficial y desacreditan ideas de mercado.”
“Educadores en el sistema público: No como
personas individuales, sino como parte de
una estructura educativa diseñada para
enseñar obediencia al Estado, glorificar su
historia y legitimar la redistribución coactiva.”
5. El complejo militar y de seguridad
Rothbard denuncia a los ejércitos y cuerpos
de seguridad como parte estructural del
aparato explotador.
“Fuerzas armadas en tiempos de paz: En
lugar de defender derechos individuales,
muchas veces sostienen regímenes estatistas, participan en aventuras expansionistas
o reprimen a ciudadanos.”
“Policías y agencias de espionaje estatal: A
menudo usadas no para proteger personas,
sino para garantizar el cumplimiento de
leyes injustas, impuestos, o control social.”
Pongamos este listado descriptivo de Rothbard al lado de recortes de gastos realizados
por Milei y vamos a encontrar parte del
fundamento teórico de la famosa motosierra.
Algunas frases textuales de Rothbard
que escuchamos en boca de Milei
“El Estado es una banda de ladrones a
gran escala: los individuos más inmorales,
codiciosos y sin escrúpulos de cualquier
sociedad.”
“El Estado obtiene sus ingresos por medio
de la coacción, amenazando con penas
severas [...]. La tributación es un robo: una
confiscación obligatoria de la propiedad de
los habitantes por parte del Estado.”
En síntesis, la propuesta del anarco capitalismo no se limita a reducir el poder estatal,
sino a eliminarlo por completo, reemplazando sus funciones por asociaciones voluntarias y competencia en el mercado.
“Lo que el anarquismo propone hacer, entonces, es abolir el Estado; es decir, abolir
la institución regularizada de coerción agresiva.” Concluye Rothbard
La batalla cultural por la destrucción
del estado
Cabe preguntarnos, como este cuerpo
de ideas que tiene por último fin destruir
por completo el estado, ha penetrado en
la sociedad actual de distintos países de
occidente.
Rothbard en sus libros proponía organizar
conferencias, cursos, aulas y publicaciones
específicas del anarco capitalismo. Crear
redes académicas e institucionales —como
el Instituto Mises— para dar cobertura intelectual y divulgativa a esas ideas. Formación
de redes de libertarismo intelectual, think
tanks y prensa independiente. Difusión cultural mediante edición de libros, artículos,
conferencias, universidades y medios.
Si bien nosotros hemos visto este tipo de
actividades, no parecieran ser suficientes
para generar una masa electoral transversal
a todos los grupos sociales, con una fuerte
inserción en jóvenes de sectores humildes
del conurbano y del interior profundo. Recordemos que Milei pudo ganar ampliamente
en alejados poblados de la puna jujeña, o
incluso, en comunidades mapuches del sur.
Las respuestas básicas y de poco esfuerzo
intelectual, dirán: “es culpa del Alberto”, “es
culpa de Clarín”, “es culpa de las redes”. Y
luego insistirán en que hay que explicarle
boca a boca a la gente que los buenos somos nosotros, que todo lo que critican del
estado no es real, y que podemos mostrar
la década ganada.
Al inicio aclaré que no tengo la fórmula para
inventar de nuevo la pólvora. Es decir, cómo
salir de esta compleja situación en la que
estamos.
Solo, pienso algunas cosas. Lo primero es
como dice Sun Tzu conocer a tu enemigo, y
la frase de Napoleón: “Nunca desprecies al
enemigo; por pequeño que parezca, puede
ser el principio de tu ruina.”
Lo siguiente es recuperar valores del peronismo, haciendo eje en la producción y
trabajo. Redescubrir al tercer Perón y su
Modelo Argentino. En ningún lado está escrito que la propuesta peronista sea convertirnos en una clase que se sirve del Estado,
sino que bregamos por un Estado moderno,
eficiente y al servicio de la sociedad. Si está
escrito que “la política no es para nosotros
un fin, sino sólo el medio para el bien de la
patria que es la felicidad de sus hijos y la
grandeza nacional.” También está escrito
que nuestro ideal es construir una “Comunidad Organizada que garantice los derechos
del trabajador, del empresario y del Estado,
sin que ninguno se imponga sobre los otros.”
En síntesis, recuperar nuestro pensamiento original y aggiornarlo al Siglo XXI, para
poder ofrecerlo como propuestas que miren
al presente y al futuro. Pensamiento que
deberá estar encarnado en dirigentes cuya
palabra este acompañada de un testimonio
de vida de servicio y de trabajo
Aldo Duzdevich*
* Escritor autor de Salvados por Francisco y La Lealtad- Los montoneros que se quedaron con Perón.