La relevancia de
los Organismos de Control,
en este caso en el
Transporte por Automotor
(CNRT)
Introducción
El presente ensayo no tiene pretensiones académicas ni teóricas, más bien
pretende mostrar una versión (seguramente
sesgada) de mi vivencia personal, luego
de haber trabajado por más de 25 años
en la Comisión Nacional de Regulación de
Transporte (en adelante CNRT) y describir
cómo la irrupción del organismo modificó
profundamente aspectos del transporte
automotor, marcando las fortalezas de este
proceso, como también debilidades y desafíos. Si bien la CNRT, tuvo facultades en
el ámbito automotor y ferroviario, sólo me
referiré al área automotor donde desarrollé
mi actividad principal.
La Comisión Nacional de Regulación del
Transporte fue creada por el Decreto del
Poder Ejecutivo Nacional N°660, del mes de junio de 1996. Su estructura y funciones se
aprobaron por Decreto Nº1388 de noviembre de 1996 y está conformada por la fusión
de la ex-Comisión Nacional de Transporte
Automotor (CoNTA), la ex-Comisión Nacional de Transporte Ferroviario (CNTF) y la
absorción de la Unidad de Coordinación del
Programa de Reestructuración Ferroviaria
(UCPF). Cabe consignar que la CoNTA inició
su actividad en 1994.
Conocer
Más allá de las misiones y funciones formales que le son propias a cada organismo por
imperio de los actos administrativos de su
creación y reglamentación, me parece oportuno resaltar las funciones que considero
fundamentales.
La primera es la de conocer en profundidad
el segmento objeto de su control, en efecto
para conocer un sistema complejo, como en
este caso el transporte de pasajeros y cargas
por automotor, es fundamental conocer a los
operadores, su parque móvil, los pasajeros
y cargas transportadas, contar con datos
históricos, y todo un bagaje de información
asociada que sólo es posible mediante la
continuidad y el trabajo de funcionarios
capacitados y honestos.
Todo esto requiere
años, ya que hay que desarrollar recursos
humanos en muchas materias, contable,
ingenieril, del derecho administrativo, de la
medicina, de las ciencias sociales y la comunicación, de la fiscalización, por mencionar
algunos, también es necesario desarrollar
herramientas informáticas, ya que hay que
contar con bases de datos robustas y software que permita cada día ejercer una fiscalización más eficiente donde la tecnología
haga la diferencia. Lo expuesto resulta de perogrullo, ya que
uno no se imagina a un médico debiendo
diagnosticar a un enfermo y tratarlo exitosamente si no cuenta con los respectivos
estudios médicos y la evolución de los parámetros en los últimos tiempos.
Del mismo modo, tomar decisiones políticas
en materia de transporte (sean éstas con
una mirada de mayor o menor regulación)
requiere mínimamente conocer el sistema
y a posteriori, de la puesta en producción
de una determinada norma efectuar el seguimiento de los indicadores que permitan señalar en forma temprana la efectividad
del camino elegido y eventualmente su
corrección.
En este orden de ideas, la CoNTA y luego
la CNRT han cumplido con esta misión.
En efecto cada administración política se
nutrió de la información del organismo, de
sus sistemas bien desarrollados y del asesoramiento de sus técnicos. Seguramente
el consejo sincero y desinteresado evitó en
múltiples ocasiones, decisiones erróneas y
con afectaciones graves para la operación
del transporte automotor.
Proteger
El transporte por automotor cumple una
función social al facilitar la movilidad, la
conectividad y el acceso a oportunidades
de la población, fundamentalmente en los
denominados servicios públicos. Los entes
de control deben garantizar los derechos de
los ciudadanos en general y en particular de
las personas con discapacidad, personas
adultas mayores y otros grupos vulnerables
de la sociedad.
Claramente, el usuario individual tiene una
capacidad muy limitada de ejercer sus
derechos ante una empresa de transporte,
esta afirmación no surge de alguna teoría
del derecho, esto es lo que hemos visto a
lo largo de los años los/as trabajadores/as
de la CNRT, con cada ciudadano, con cada
pasajero que era maltratado o ignorado por
las empresas ante un reclamo. Seguramente
con muchos errores, las distintas áreas han
hecho arduos esfuerzos para garantizar
estos derechos, desde la actuación institucional y jurídica hasta directamente el
accionar personal y las intervenciones de
buenos oficios.
La crítica fácil podría señalar el descontento
de algunos usuarios respecto a la CNRT
para minimizar esta función, pero quizá
sería interesante pensar cómo funcionaría
el transporte si el organismo no hubiera
realizado sus funciones, la forma más fácil
de evidenciarlo es ver cómo operan las empresas que no están bajo el control de un
organismo de fiscalización, como veremos
más adelante en una serie de ejemplos que
propongo.
Hacer cumplir las reglas
En el sistema de transporte automotor, como
en cualquier otro hay reglas a cumplir y
costos a internalizar, sea que el sistema se
presente más o menos regulado, pensemos
en las reglas laborales, las jornadas de trabajo, el cumplimiento impositivo, las reglas
técnicas de seguridad, las condiciones de
confort, la antigüedad del parque móvil,
el cuidado del medio ambiente, las reglas
vinculadas al servicio, por citar sólo algunas.
El empresario que invierte en el sistema,
si bien puede estar afectado puntualmente
con este marco regulatorio y de control, son
también las condiciones que lo protegen y
aseguran su inversión, porque cualquier otra
empresa que quiera competir deberá internalizar los mismos costos y obligaciones.
Pensemos un sistema anárquico, donde
la empresa que mantiene su personal en
relación de dependencia y asegurando el
cumplimiento riguroso de la jornada laboral,
deba competir con un operador que tenga
sus empleados en negro, por citar sólo un
ejemplo.
La experiencia en otros países donde el
transporte se desarrolla sin un marco de regulación mínimo
y de control, sea de
hecho o de derecho,
lo que observamos
es una atomización y
degradación del transporte, con un impacto
negativo en la calidad
del servicio, la seguridad, la exclusión
de las personas con movilidad reducida,
congestión, impacto ambiental e incluso el
precio que debe pagar el pasajero. Es una
guerra de todos, contra todos, donde se
verifica sobre oferta, unidades vetustas y
mal mantenidas e informalidad del sistema.
Quizá un caso a recordar, fue el fenómeno
de los remises en los 90, muchas personas
que dejaron sus trabajos y fueron indemnizadas, compraron un automóvil y empezaron
a trabajar con estos rodados, el impacto
inicial fue positivo; los ciudadanos tenían
un servicio de calidad y asequible para movilizarse y las personas que habían perdido
sus trabajos en relación dependencia tenían
una salida laboral razonable, claro el “razonable” era porque no se internalizaban los
costos del servicio, muchos no ahorraban
la cuota parte de la amortización del automóvil utilizado, o no efectuaban sus aportes
previsionales, a la postre las unidades se
hicieron obsoletas y el servicio tendió a la
pauperización y el sistema previsional sufrió
estos efectos negativos.
Concretamente
Lo expuesto, ha sido genérico y puede
resultar algo vacío de contenido, como funcionario de la institución desde sus orígenes,
a continuación, presentaré datos objetivos
que fueron lográndose con el accionar
del organismo en el ámbito automotor;
“El empresario que invierte en el sistema, si bien
puede estar afectado puntualmente con este marco
regulatorio y de control, son también las condiciones
que lo protegen y aseguran su inversión, porque
cualquier otra empresa que quiera competir deberá
internalizar los mismos costos y obligaciones”
Resolución ST. Nº 417/92.
En resumen, si bien a nivel mediático el accionar de la C.N.R.T. probablemente cuente
con detractores, se considera que el sistema
nacional presenta niveles de formalidad y
de calidad de servicio muy superiores a la
media que presentan en otras jurisdicciones.
Desafíos y perspectivas futuras
A pesar de su relevancia, los entes de control
enfrentan desafíos importantes, entre ellos la
corrupción, la politización, el crecimiento innecesario de la organización y la resistencia
al cambio hacia esquemas más modernos.
En efecto, un aspecto importante a señalar
es la necesidad de entender que el organismo debe encontrar un equilibrio entre recursos aplicados al control y el cumplimiento del
plexo legal de los operadores. Lo ideal sería
un sistema donde los operadores cumplan
el plexo legal con una fiscalización mínima,
como en algunos países donde con sólo un
cartel de “pare” se ordena el tránsito en una
encrucijada, aquí hace falta un semáforo, un sistema de foto multas, para asegurar
parcialmente un tránsito seguro.
Pero es cierto que en general existe una tentación de aumentar los recursos aplicados
al control hasta sus niveles de ineficiencia
o despilfarro, veamos un gráfico para ejemplificar lo expuesto.
su reducción, ya que los controles informáticos deberían aumentar su participación y
lograr mayor eficiencia en los procesos de
control.
En general, tendemos a evaluar la fiscalización por el número de controles realizados sobre una determinada exigencia del
Como se observa, es fundamental encontrar
un “óptimo” en el uso de los recursos aplicados al control, ya que cada incremental
requiere muchos recursos adicionales para
una mejora marginal.
Asimismo, dicho nivel de recursos debería
mantenerse en el tiempo, o incluso tender a
sistema, cuando en realidad deberíamos
focalizarnos en el resultado, es decir, si la
exigencia en cuestión presenta un nivel de
cumplimiento elevado, el accionar del organismo es correcto.
En lo personal entiendo que es posible lograr
este objetivo, para lo cual es importante;
• Contar con un plexo
legal sintético, claro y con niveles de
exigencia razonable
para los operadores
(en general se tiende a generar marcos
normativos kafkianos,
muy exigentes y de
difícil control).
“En general, tendemos a evaluar la fiscalización
por el número de controles realizados sobre una
determinada exigencia del sistema, cuando en
realidad deberíamos focalizarnos en el resultado, es
decir, si la exigencia en cuestión presenta un nivel de
cumplimiento elevado, el accionar del organismo es
correcto.”
• Generar plantillas de personal altamente
calificado.
• Promover la carrera profesional, evitando
la politización.
• Fuerte desarrollo de software y fiscalización
digital.
Conclusión
Como resumen de lo expuesto, puede
expresarse que se considera fundamental
la función de los organismos de control,
muchos de ellos ya han transitado un largo
camino de evolución y seguramente son una
herramienta indispensable para garantizar
la calidad del servicio, la defensa de los
derechos de los usuarios y la aplicación de
políticas públicas exitosas, estas consideraciones son de aplicación para cualquier
gobierno, independientemente de su color
político.
Roberto Domecq*
* Ingeniero mecánico. Especialista en transporte