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17 de octubre - El Renacimiento de una conciencia de los trabajadores

 26/09/2025   619
17 de octubre - El Renacimiento de una conciencia de los trabajadores
Santiago Carreño Gazari*

“Creo que actualmente hay dos Argentinas: una en defunción, cuyo cadáver usufructúan los cuervos de toda índole que la rodean,  uervos nacionales e internacionales; y una Argentina como en Navidad y crecimiento, que lucha por su destino, y que padecemos  orgullosamente los que la amamos como una hija”.
Leopoldo Marechal


INTRODUCCIÓN

El subtítulo de este escrito es una frase1 del discurso de Perón, del mismo glorioso y triunfante 17 de octubre de 1945, desde el balcón de la Casa Rosada en el cénit de la histórica movilización. Me resulta muy significativa, por lo que significará después el Peronismo como Movimiento Nacional y que recién estaba comenzando ese mismísimo día, porque es realmente una toma de conciencia por parte del pueblo trabajador de que tenían que tomar partido, de que el cautiverio del querido Coronel no lo podían dejar pasar, de que la realidad se había transformado haciéndolos parte de la Patria y no despojos y migas de la misma. Es el renacer de la Conciencia Nacional.

El 17 de octubre es figura de la resurrección de la conciencia nacional, derrotada décadas atrás en los campos de Caseros y Pavón y sepultada por una nueva dirigencia que veía e interpretaba al país a raíz del iluminismo europeo, intentando instaurar la tan ansiada civilización en pos del progreso y en esa faena enterraba y ocultaba nuestra cultura y nuestro pueblo. Todo lo autóctono, todo lo genuino, en fin, todo lo real era barbarie2. Este gran tema del pensamiento nacional es tratado por uno de nuestros grandes trabajadores de la cultura, Fermín Chávez, en su obra: La conciencia nacional. Historia de su eclipse y recuperación. Veamos un breve fragmento:

“Para poder lograr ese objetivo, la ideología del sistema central tiene que ocupar todo el espacio cultural: ontológico, lógico, psicológico, ético, estético. Necesita imponer un modelo global rígido, sin fisuras, bajo cuyo imperio el objeto original, resultante de una cultura heredada y transmitida desaparezca. Precisa que la conciencia propia, del colonizado, entre en eclipse, luego de cuestionarla como una aberración, una escoria, una rémora del pasado irracional y ´bárbaro´.” 3

El 17 de octubre de 1945 se entiende, de esta manera, como una de las tantas veces, capaz la más estruendosa, visible y paradigmática en que se terminaba el largo eclipse de décadas de nuestra Conciencia Nacional.

EL CORONEL Y LOS TRABAJADORES

En solo dos años, desde la toma del poder de la Revolución del 4 de junio de 1943, Juan Perón se ganó la confianza de los trabajadores y de sus organizaciones sindicales a través de su gestión en la Secretaría de Trabajo y Previsión (STP). Dentro de la Revolución, de tinte nacionalista y católica, Perón le dará el contenido social y popular, no sin luchar internamente por ir imponiendo, paso a paso esa postura. Él sabía que era la hora de los pueblos. Esta experiencia tan fructífera, tan diferente a todo lo que había sido en el pasado, de solamente dos años de ejecución, es lo que temían los trabajadores fuesen arrancada de las entrañas del pueblo cuando encarcelan a Perón en octubre de 1945, ya que fue (y sigue siendo) imborrable de su memoria.

En octubre de 1943 Perón asume la conducción del entonces Departamento Nacional del Trabajo4 y para fines de noviembre ya está reconfigurada, jerarquizada y convertida en la flamante Secretaría de Trabajo y Previsión: Comienza la era de la política social en la Argentina. En el discurso radial de inauguración de la nueva Secretaría plantea el problema a resolver. Ya se ven lo indicios de unidad nacional, fundamento de su política movimientista posterior:

“Para saldar la gran deuda que todavía tenemos con las masas sufridas y virtuosas hemos de apelar a la unión de todos los argentinos de buena voluntad para que, en reuniones de hermanos, consigamos que en nuestra tierra no haya nadie que tenga que quejarse con fundamento de la avaricia ajena” 5

Y también la novedosa6 forma de resolver el problema. Con buena voluntad de las partes, evitando la lucha social y de clases, extirpando las ideologías destructivas y de odios y con el Estado arbitrando, inaugurando el diálogo tripartito:

“Los patronos, los obreros y el Estado constituyen las partes de todo problema social. Ellos, y no otros, han de ser quienes lo resuelvan, evitando la inútil y suicida destrucción de valores y energías. La unidad y la compenetración de propósitos de esas tres partes deberán ser la base de acción para luchar contra los verdaderos enemigos sociales, representados por la falsa política; las ideologías extrañas, sean cuales fueren; los falsos apóstoles que se introducen en el gremialismo para medrar con el engaño y la traición [a] las masas; y las fuerzas ocultas de perturbación del campo político internacional.” 7
Comienza una nueva era: “Con la creación de la Secretaría de Trabajo y Previsión se inicia la era de la política social argentina. Atrás quedará para siempre la época de la inestabilidad y desorden en que estaban sumidas las relaciones entre patronos y trabajadores.” 8

Los últimos fines de la política de Perón en la STP fueron la unificación del movimiento obrero, la elevación material y espiritual de los trabajadores y la armonía social. Fines inspirados en los principios de Justicia Social de la Doctrina Social de la Iglesia Católica.
 Con respecto a la organización del Movimiento Obrero, dirá en el mismo discurso, verdadera síntesis de doctrina:

“El ideal de un Estado no puede ser la carencia de asociaciones; casi afirmaría que es todo lo contrario. Lo que sucede es que únicamente pueden ser eficaces, fructíferas y beneficiosas las asociaciones cuando, además de un arraigado amor a la patria y un respeto inquebrantable a la ley, vivan organizadas de tal manera que constituyan verdaderos agentes de enlace que lleven al Estado las inquietudes del más lejano de sus afiliados y a éste hagan llegar las inspiraciones de aquél. La organización sindical llegará a ser indestructible cuando las voluntades humanas se encaminen al bien y a la justicia, con un sentido a la vez colectivo y patriótico. Y para alcanzar las ventajas que la sindicación trae aparejadas, las asociaciones profesionales deben sujetarse a uno de los imperativos culminantes de nuestra época: el imperativo de la organización.” 9

Con respecto a la influencia de la Doctrina Social de la Iglesia, Damián Descalzo lo sintetizará:

“A la hora de gobernar, Perón abrevó en los principios de la armonía social y la conciliación de las clases sociales de la Doctrina Social de la Iglesia, desarrollada en la Rerum Novarum y en la Quadragesimo anno” 10

Entre las principales acciones concretas surgidas de infatigables reuniones con trabajadores, luego convertidas en leyes, se destacan: el otorgamiento de jubilaciones, vacaciones pagas, indemnización por despido, prevención de accidentes de trabajo, jornada laboral de 8 horas, aguinaldo, Estatuto del peón, creación de los tribunales de Trabajo, ley de asociaciones profesionales y cientos de Convenios Colectivos de trabajo. El cambio real de la situación de los trabajadores con respecto a la situación anterior es radical.

OPOSICION Y PRISIÓN

Sin embargo, no todos dentro y fuera del gobierno revolucionario pensaban que el rumbo que se estaba llevando era el correcto. La marina, sectores del ejército, los viejos partidos políticos entre los que se agrupaban radicales, comunistas, socialistas y conservadores, y las cámaras empresariales y agropecuarias empezaron a mostrar su descontento. Paradójicamente (o no) esta oposición estaba comandad por el embajador estadounidense en nuestro suelo: Spruille Braden.

El 16 de junio de 1945, bajo el lema Manifiesto de las fuerzas vivas, casi 300 asociaciones empresariales, pertenecientes a la Cámara de Comercio y a la Unión Industrial, manifiestan públicamente su oposición de la política social llevada adelante específicamente por la Secretaría de Trabajo y Previsión:
“Las fuerzas vivas del país están profundamente preocupadas y alarmadas ante el ambiente de agitación social que da la disciplina y el esfuerzo productivo de la colectividad. El clima de descontento se origina y es instigado desde las esferas oficiales. (…) Desde la creación de la Secretaría de Trabajo este espíritu, y el sentido unilateral de las decisiones, justificadas por la necesidad de extirpar el comunismo, han interferido en la resolución de los problemas sociales” 11

Las voces de los sindicatos llenaron los diarios en defensa de la STP y el 12 de julio se organizó el primer gran acto de la CGT en defensa expresamente de Perón. Los diarios dan números de cientos de miles de concurrentes. El lema del mismo, para no identificarse con una persona, fue: “En defensa de las mejoras obtenidas por los trabajadores a través de la Secretaría de Trabajo”.

El cúlmine de la oposición se concentró el 19 de septiembre en la Marcha de la constitución y la libertad en donde un grandísimo número de personas, bastante inédito hasta ese momento, y todos los partidos políticos, tanto de izquierda como de derecha con un grandísimo componente donde destacaban las clases medias y altas, se manifestaron con la consigna del cese del gobierno y de la entrega del poder a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Estaba presidida por el mismismo Braden, quien se despedía de la Argentina para asumir su importante ascenso a secretario adjunto de asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado y no quería perderse la jornada que tanto ayudó a construir.

“Braden no era un diplomático de carrera, sino un ingeniero de minas y su conducta no se ciñó a las funciones habituales de la práctica diplomática. Con su comportamiento imperial, hizo todo lo que tuvo a su alcance para evitar que Perón fuera elegido presidente, convirtiéndose él mismo en un líder de facto de la oposición al gobierno militar” 12

“Con banderas los aliados, cantando la Marsellesa, damas y caballeros de todos los matices políticos recorrieron la calle Callao, desde el Congreso hasta Plaza Francia. (…) portaban enormes posters con efigies de Rivadavia, Mitre, Urquiza, Echeverría y Sarmiento.” 13

La siguiente parte del plan consistía en sublevar la 4° División de infantería de Córdoba. Sin embargo, el golpe fue un fracaso absoluto ya que la guarnición se mantuvo leal.

No obstante, el sábado 6 de octubre de 1945 la poderosa guarnición militar de Campo de Mayo mostró su malestar al gobierno, aparentemente, por una pequeñez, pero escondía asuntos de fondo. No había sido elegido el jefe de su Escuela de Comunicaciones para el cargo de director de Correos y Telecomunicaciones. El elegido por indicación de Perón fue Oscar Nicolini, quien era funcionario civil, de carrera, pero se encuentra relacionado con el entorno de Eva Perón y eso hace que se piense que “la querida del coronel” posee demasiada influencia en el gobierno y que un civil tenga más méritos que el oficial era una ofensa a la guarnición.

El día 7 el general Ávalos, jefe de la guarnición, llevando el mensaje de Campo de Mayo se entrevista con Perón y le da
“El otorgamiento de jubilaciones, vacaciones pagas, indemnización por despido, prevención de accidentes de trabajo, jornada laboral de 8 horas, aguinaldo, Estatuto del peón, creación de los tribunales de Trabajo, ley de asociaciones profesionales y cientos de Convenios Colectivos de trabajo.”

El 8 de octubre, Perón cumple 52 años y los empleados y suboficiales le han preparado un agasajo en el ministerio al que se había prometido ir. A las 11 de la mañana 40 jefes se encuentran en la reunión. 10 son de Campo de Mayo. Perón se retira a su agasajo y los deja deliberar. Los insta a que se pongan de acuerdo entre ellos, que si querían renunciaría pero que si no el que lo haría era Ávalos y así se terminarían todos estos asuntos. Campo de Mayo al verse disminuido en número no puede imponer su malestar y gana la postura que sostiene a Perón. A la noche del mismo día en Campo de Mayo se produce el amotinamiento.

Al día siguiente el presidente Farrell y Avalos intentan calmar a los sublevados que exigen la renuncia de Perón de todos sus cargos (Vicepresidente, Ministro de guerra y Secretario de trabajo y previsión) o avanzarían sobre la Casa Rosada. Perón disponía de muchísimos más regimientos leales contando a la Fuerza de la Aeronáutica y lo alentaban para que reprima la situación, lo que él se negaba. No haría matar un solo hombre para defender su posición. Sin más, en horas de la tarde, al no poder persuadirlos Farrell manda a comentar la situación y Perón renuncia y pide inmediatamente su retiro del ejército. 14

Por la misma hora, en el campo de deportes del Sindicato de Cerveceros se desarrolla una reunión clandestina de dirigentes sindicales en donde ven con preocupación la renuncia de Perón. Deciden mandar a verlo, al día siguiente a su domicilio, a una comitiva para interiorizarse de los pormenores de la situación.

De la reunión al día siguiente con los dirigentes sindicales se decidió realizar ese mismo día una despedida a los trabajadores desde las escalinatas de la STP. Se instalaron parlantes y se pasaría por radio. Se le comunicó la medida a Farrell quien no se opuso.
 Llegada la hora decenas de miles de obreros rebalsaban las calles para escuchar a Perón a quien ya se lo candidateaba y coreaba para presidente. Perón deja firmados sus dos últimos decretos: la Ley de asociaciones profesionales, dándole vida al Modelo Sindical Argentino y la instalación del salario mínimo, vital y móvil, incluido un aumento de sueldos y participación en las ganancias. Instaba a los trabajadores a luchar sin violencia y que el seguiría con ellos, en el rol que sea, la organización era lo más importante y el tiempo les daría la razón:

“Dentro de esa fe democrática fijamos nuestra posición incorruptible e indomable frente a la oligarquía. Pensamos que los trabajadores deben confiar en sí mismos y recordar que la emancipación de la clase obrera está en el propio obrero. Estamos empeñados en una batalla que ganaremos porque es el mundo el que marcha en esa dirección. Hay que tener fe en esa lucha y en ese futuro. Venceremos en un año o venceremos en diez, pero venceremos. 


En esta obra, para mí sagrada, me pongo hoy al servicio del pueblo, y así como estoy dispuesto a servirlo con todas mis energías juro que jamás he de servirme de él para otra cosa que no sea su propio bien. Y si algún día, para despertar esa fe, ello es necesario, me incorporaré a un sindicato y lucharé desde abajo. Al dejar el gobierno, pido una vez más a ustedes que se despojen de todo otro sentimiento que no sea el de servir directamente a la clase trabajadora. Desde anoche, con motivo de mi alejamiento de la función pública ha corrido en algunos círculos la versión de que los obreros estaban agitados. Yo les pido que en esta lucha me escuchen. No se vence con violencia; se vence con inteligencia y organización. Por ello les pido también que conserven una calma absoluta y cumplir con lo que es nuestro lema de siempre, del trabajo a casa y de casa al trabajo. No debemos por ninguna causa exponer la tranquilidad de un obrero o la felicidad de una familia. Hemos de luchar con inteligencia y organización, y así, el triunfo será nuestro.” 15

Que Perón tuviera todavía medios para que le armen un acto, una concentración de obreros, lo pasen por la red de radiodifusión y encima la policía no lo reprima era demasiado para Campo de Mayo. Había que acabar de cuajo con el peronismo.

Mientras tanto, por recomendación de amigos, Perón se había refugiado en una paraje en el Tigre, temiendo alguna represalia. No obstante, comunicó su dirección a los altos mandos militares, que por entonces estaban bien entretenidos con sus internas y la oposición. El gabinete “peronista” había renunciado y los edificios gubernamentales era un ir y venir de militares y políticos intentando armar gabinete unos, tratando de dejar el gobierno en manos de la corte, otros.

Para el viernes 12 ya habían solicitado su detención sin que Farrell pudiera evitarla. El jefe de policía lo encuentra paseando con Eva por el Delta. Le informan que lo llevan a jurisdicción de la marina y Perón no oculta su malestar. Su breve destino será la isla Martín García. El amigo de Perón, Mercante, cuenta cómo advirtió que al marinero que montaba guardia en el barco donde subía Perón rumbo a la isla se le caían las lágrimas. “Entonces sentí una enorme tranquilidad ¡y supe con claridad que íbamos a ganar la partida!” 16

En su prisión en Martín García Perón no creía mucho en las posibilidades del milagro que sucedió después. En una carta muy cariñosa a Eva el 14 le escribe bajo los efectos de la soledad las ganas de que termine todo para poder casarse e irse a vivir a un lugar tranquilo. Que él está justificado ante la historia 

La noticia del encarcelamiento de Perón empezó a correr de boca en boca. El capitán Russo, desde la STP comunicó a todas las regionales del país, sin autorización del nuevo Secretario, lo que habían hecho con Perón.

“Nada ocurrió hasta el 13 de octubre en que se conoció por la radio y por conversaciones de boca a boca que Perón había sido detenido. No se decía dónde, ni quienes lo hicieron, pero el amigo de los humildes había sido encarcelado con regocijo de la prensa y la oligarquía. Entonces empezó a levantarse la ola.” 17

El martes 16 y anticipándose a los acontecimientos, ya la FOTIA declara una huelga en Tucumán en solidaridad con Perón y ya se realizan espontaneas manifestaciones obreras en los barrios de Rosario y Córdoba. A las 11 horas, en la sede de los tranviarios, se reúne el Comité Central Confederal de la CGT para decidir las acciones a llevar a cabo. Algunos sindicalistas se habían entrevistado con el gobierno quien le aseguraba que Perón no estaba detenido y que se respetarían todas las conquistas sociales. No obstantes las promesas, ganó la posición de la huelga general con 16 votos contra 11 y así lo establecieron, pero para el día 18. De las actas se desprende la posición de los que estaban a favor de la huelga:

“Si este cuerpo no resuelve ira a la huelga general les puedo asegurar que se producirá lo mismo, por el estado emotivo de los trabajadores. Acabo de tener un comunicado telefónico con carácter urgente desde Rosario, donde me han inquirido en forma enérgica cuál es la posición de la central obrera. Ustedes saben que nosotros ya hemos constituido un comité de huelga y que la huelga ya está declarada, y en tal sentido se me ha dado mandato al venir aquí. Únicamente están esperando las instrucciones de la CGT a los efectos de que el movimiento se haga en forma coordinada. Pero les aseguro, sin ánimo de presionarles, que, si aquí no se vota la huelga, en Rosario se irá al paro ahora mismo (R. Bustamante, Sindicato de la Carne de Rosario)” 18 .

Desde el momento de declarada la huelga los acontecimientos se desbordan y se masifican en la histórica jornada del 17. Para Torre, fue fundamental la organización y la estructura sindical en la populosa movilización, desasnando la creencia de que fue 100% espontánea.

“Lo cierto es que hasta que el Comité Central Confederal no aprobó la huelga general, los trabajadores no se lanzaron masivamente a las calles. Quienes han destacado la ´espontaneidad´ de los sucesos del 17 no repararon en un hecho que se impone de inmediato y remite directamente a la obra de una voluntad organizadora: la sincronización de la movilización obrera”.19

LOS DÍAS MÁS FELICES

Quiero terminar, para no comentar en sí toda la jornada misma del 17, con algunos testimonios que demuestran el valor simbólico que significó para el pueblo reunido allí la movilización y que lo que la caracterizó fue la alegría y el carácter festivo.

José María Rosa da su propio testimonio:

“Sucios con la grasa y el aceite del riachuelo, destrozadas las alpargatas por la caminata; pero alegres, muy alegres, al verse juntos y saberse tantos. (…) No iban en orden, zigzagueaban a lo ancho de las avenidas como si tomaran posesión de algo suyo” 20
“Comprendí que esa gente de bromas infantiles y procederes hidalgos, que se burlaba de lo ridículo, pero respetaba lo respetable, que atravesaba el riachuelo a nado, que venía de los más apartados arrabales para jugarse por un amigo, era mi gente; sentía la vida como yo, tenía mis valores, no se manejaba por palabras; sino por realidades; era el pueblo. Mi pueblo (…) No era una entelequia: era algo real y vivo. Comprendí dónde estaba el nacionalismo. Me vi multiplicado en mil caras; sentí la inmensa alegría de saber que no estaba solo, que éramos muchos. (…) Compartí su alegría, comprendí que mi lugar estaba con ellos (…) Comprendí que la voz del pueblo es la voz de Dios, que el pueblo ama y los enemigos del pueblo odian; porque Dios se hizo hombre entre los humildes y se rodeó de humildes para predicar la verdad. En el pueblo estaba la verdad, no en el mundo de las apariencias y frivolidades.” 21

Leopoldo Marechal dirá:
“Vi, reconocí y amé los miles de rostros que la integraban: No había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina invisible que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar sus millones de caras concretas, y que no bien las conocieron le dieron la espalda. Desde aquellas horas me hice peronista.” 22

“La gente no venía en forma agresiva, casi en actitud festiva, porque el propósito era liberar a Perón” 23

“Cuando a las 11 de la noche apareció Perón en el balcón, fue una alegría inmensa; fue tan emocionante que jamás en nuestras vidas podremos olvidarlo. Porque era el triunfo de nuestra dignidad, que es lo primero y principal que le dio Perón a los trabajadores argentinos” 24

“Fui a la usina y al llegar los veo a todos en la puerta. Nadie trabajaba. Era una sorpresa, pero una sorpresa para bien. Estábamos-y te digo una palabra que entonces no se decía- liberados. Como si pudieras hacer lo que tenías ganas. Se sentía una esperanza, como una luz que venía. Era tanta la alegría y la confusión que todo el mundo en la calle se mezclaba, se hacían amigos y todos a la Plaza. Era un día hermoso, de calor. Quizá de ahí quedó eso del ´día peronista´. A las 2 de la tarde nos ubicamos casi en la mitad de la Plaza. Había una alegría terrible, puro canto, puras risas, vivas al coronel Perón; parecía una fiesta, un carnaval.” 25


“Ese día fue el más importante de mi vida. Mire, yo no sé qué pasó, fue como un contagio. Vivía en Entre Ríos e Hipólito Yrigoyen y cuando sentí que pasaban los hombres gritando, largué el delantal y salí a la calle. Fue el nacimiento de la alegría del pueblo argentino.” 26

El 17 de octubre desenterró nuestra conciencia nacional y enterró otra foránea, fomentada y permitida por el sistema, sin embargo, mirando hoy los destinos de la Patria, sabemos que esa dualidad no está ni por poco terminada y emerge cuando cae nuestro espíritu nacional.

A MODO DE CIERRE

El 17 de octubre no será solamente un renacimiento de la conciencia de los trabajadores. Sino que será la consolidación del fin del eclipse, y el resurgimiento de la Conciencia Nacional. Después de décadas de modelo liberal, extranjerizante y anti nacional, con hegemonía exclusiva luego de Caseros (1852) y por sobre todo luego de Pavón (1861). Termina la preponderancia del iluminismo, que no es otra cosa que el pensamiento de la dependencia y la sumisión:

“El núcleo del pensamiento colonial en la vida argentina está constituido por el ´Aufklärung´ (iluminismo), antihistórico y vaciador de los contenidos no racionales del hombre argentino, que impuso un corte tajante con el pasado hispánico y católico, y un reemplazo cultural que, a la postre, concluiría siendo una utopía” 27

El 17 de octubre fue la resurrección ansiada y esperada hasta por algunos intelectuales, Scalabrini Ortiz cuenta como pensaba que todo estaba perdido luego del encarcelamiento de Perón y cómo temía se volviese de nuevo al gobierno oligárquico de siempre, hasta que vio lo que pasaba el 17 de octubre:

“Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto. Era el substrato de nuestra idiosincrasia y de nuestras posibilidades colectivas allí presente en su primordialidad sin recatos y sin disimulos. Era el de nadie y el sin nada en una multiplicidad casi infinita de gamas y matices humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo impulso, sostenidos por ua misma verdad que una sola palabra traducía: Perón. (…) Lo que yo

“El 17 de octubre desenterró nuestra conciencia nacional y enterró otra foránea, fomentada y permitida por el sistema, sin embargo, mirando hoy los destinos de la Patria, sabemos que esa dualidad no está ni por poco terminada y emerge cuando cae nuestro espíritu nacional.”



REFERENCIAS

* Licenciado en Historia, Secretario gremial de la Delegación General UPCN – Senasa, Profesor en el IFTS N° 12.
1 “Muchas veces he asistido a reuniones de trabajadores, pero desde hoy sentiré un verdadero orgullo de argentino porque interpreto este movimiento colectivo, el renacimiento de una conciencia de trabajadores, que es lo único que puede hacer grande e inmortal a la patria”
2 Cuando los bárbaros en el genuino uso del término, eran los unitarios/liberales amantes de una civilización extraña a la Nación, como era la europea iluminista. Bárbaro, para los antiguos griegos, era “extranjero”.
3 Fermín Chávez, La conciencia nacional. Historia de su eclipse y recuperación, en Epistemología para la periferia (comp. Ana Jaramillo), Remedios de Escalada, Universidad de Lanús, 2012.
4 Desde el mismo comienzo de la revolución, antes de la creación de la STP, desde la Secretaría del Ministerio de Guerra, Perón y Mercante ya habían tenido contacto con trabajadores y organizaciones sindicales, con algunas gestiones muy exitosas.
5 Juan Domingo Perón, en Discursos, mensajes, declaraciones, documentos, entrevistas y escritos: 1943-1944, Buenos Aires, Biblioteca del Congreso de la Nación, 2022.
6 La anterior forma de (no) resolver el problema social también la explica Perón en el mismo discurso: “El Estado manteníase alejado de la población trabajadora. No regulaba las actividades sociales como era su deber, solo tomaba contacto en forma aislada cuando el temor de ver turbado el orden aparente de la calle lo obligaba a descender de la torre de marfil de su abstencionismo suicida. No se percataban los gobernantes de que la indiferencia adoptada ante las contiendas sociales facilitaba la propagación de esta rebeldía, porque era precisamente el olvido de los deberes patronales que, libres de la tutela estatal, sometían a los trabajadores a la única ley de su conveniencia. Los obreros, por su parte, al lograr el predominio de las agrupaciones sindicales, enfrentaban a la propia autoridad del Estado, pretendiendo disputar el poder político.”
7 Ibid.
8 Juan Domingo Perón, op.cit. p. 161.
9 Juan Domingo Perón, op.cit. p. 160-161.
10 Damián Descalzo, ¿Cómo se gestó el peronismo? Dios, patria y justicia social, 1943-1944, Buenos Aires, 2021, p. 163.
11 Citado en Juan Carlos Torre, La vieja guardia sindical y Perón, Ediciones RyR, Buenos Aires, 2014, p. 138.
12 Braden o Perón. El libro Azul y el Libro Azul y Blanco. Los documentos que marcaron la campaña electoral más importante de la historia argentina, Rodrigo Mas y Martín Prestía (compiladores). P.14.
13 Rosa 143
14 Cuenta José María Rosa como también había oposición a Perón en la Escuela Superior de Guerra y como el profesor de logística, teniente coronel M. Mora llegó a planear el asesinato de Perón para ese mismo día 9 de octubre. A pesar de la deserción de varios de los integrantes del complot se iba a realizar igual, de manera que salvó Perón su vida por los acontecimientos de campo de mayo.
15 https://todoperon.org/10-de-octubre-de-1945-peron-se-despide-de-los-trabajadores-en-la-secretaria-de-trabajo-y-prevision/
16 José María Rosa, Historia Argentina, T XIII, Oriente, Buenos Aires, p. 175.
17 José María Rosa, op.cit., p. 180.
18 Juan Carlos Torre , op.cit., p. 164.
19 Juan Carlos Torre , op.cit., p. 161.
20 Jose María Rosa, op.cit., p. 189
21 Ibid.
22 Testimonio de Leopoldo Marechal en Perón y el 17 de octubre, Biblioteca del Congreso de la Nación, 2002.
23 Testimonio de Jorge, empleado administrativo en la UTA de la seccional Vicente López
24 Testimonio de Sebastián Borro, en op.cit.
25 Testimonio de Juan Esteban Ubalde, trabajador en la usina incendiaria de residuos de chacarita. Op.cit.
26 Anónima ama de casa, op.cit.
27 Fermín Chávez, op. cit., p. 174.
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