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Sindicalismo: última barrera al capitalismo salvaje. Libertad sindical, democracia y participación

 28/07/2022   146
Sindicalismo: última barrera al capitalismo salvaje. Libertad sindical, democracia y participación

“La verdadera democracia es aquélla en la que el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende sólo un interés: el del pueblo” 
J.D Perón

SINDICALISMO: ÚLTIMA BARRERA AL CAPITALISMO SALVAJE

El último congreso mundial de la ISP (Ginebra 2017) se celebró bajo el lema “Los pueblos por encima del lucro”. Consigna que expresa claramente una lucha que se viene llevando desde hace largo tiempo entre los pueblos y, al decir del Papa Francisco, el “capitalismo salvaje” Lucha que, a pesar de los cambios de los contextos producto del desarrollo tecnológico, la crisis en la relación del hombre con la naturaleza, la pandemia, la guerra, el orden mundial inestable, por mencionar los más significativos, continúa siendo la misma: la lucha por el poder. Unos con el propósito de dominar, de acaparar, de explotar al prójimo y otros persiguiendo justicia social, trabajo digno, una mejor distribución del ingreso y una mejor calidad de vida, entre otros anhelos. 

Al respecto, podemos afirmar que ambos contendientes, ambos bandos, están muy bien definidos: por un lado la oligarquía financiera internacional constituida de alguna manera en una plutocracia (gobierno de los ricos) y, por el otro, los pueblos y sus organizaciones. 

Obviamente, en este escenario, hay una multiplicidad de actores: gobiernos, empresas transnacionales, instituciones financieras internacionales (IFIs), ONGs, movimientos sociales y, por supuesto, organizaciones gremiales, etc. que adoptan posiciones funcionales a uno u otro contendiente según cada circunstancia. 

Es decir, un escenario muy complejo y cambiante que debemos observar con atención para una adecuada toma de decisiones. 

En ese sentido queremos agregar que la plutocracia, a que hacemos referencia en el párrafo anterior, en los últimos años no ha encontrado grandes resistencias a sus apetitos de incrementar sus ganancias desmesuradamente aumentando irremediablemente la pobreza, el hambre y a la exclusión de millones de seres humanos. Por otra parte vemos como dichos plutócratas, se han disfrazado, a través de un sistema propagandístico enorme y cuantiosos recursos financieros, de benefactores de la humanidad. Vemos sorpresivamente que las agendas de los grupos de Bilderberg1 , Davos2 , por mencionar los más representativos, aparecen como progresistas en temas como: ambiente, género, etnias, aborto, entre otros, y financian a través de mecanismos varios, gobiernos y ONGs3 . 

Por otro lado, grupos que hasta hace poco tiempo se decían revolucionario o anti-sistema, progresistas, socialistas, comunistas, etc. parecen estar tan desorientados que, incluso al menos en sus discursos, han abandonado hasta la lucha de clases y comparten las mismas agendas, y en muchos casos desde la misma óptica y por consiguiente llegan a las mismas conclusiones. 

Así es que daría la impresión de que estamos en presencia de una suerte de “neoliberalismo progresista” y un “neoprogresismo liberal” funcionales unos a los otros. 

Por lo expuesto anteriormente, entendemos que sólo los pueblos, a través de sus organizaciones sociales y libres del pueblo (sin condicionamientos políticos ni económicos) hacen frente a este sistema de opresión descripto tan sintéticamente. 

En efecto, las organizaciones libres del pueblo, los movimientos sociales y, fundamentalmente, la clase trabajadora organizada y representada genuinamente por sus organizaciones gremiales son la verdadera oposición al sistema perverso e inmoral, enunciado anteriormente, y, en definitiva, la última barrera al avance corrupto del capitalismo salvaje. 

UNIDAD, SOLIDARIDAD y ORGANIZACIÓN 

No parece difícil concluir que el movimiento sindical en sus niveles: nacional, continental, como mundial constituyen la ONG más importante del planeta en términos de capacidad para modificar o al menos resistir los embates permanentes de la plutocracia global. De ahí los permanente ataques sistemáticos hacia dichas organizaciones. Ataques a través de los monopolios de los “medios de comunicación” (léase empresas de propaganda política al servicio de los intereses de las grandes corporaciones internacionales), de denunciantes y jueces corruptos, etc. atacando a la actividad sindical, los sindicatos y a sus dirigentes. Proponiendo además toda clase de políticas de fragmentación tanto de las organizaciones como de las demandas sociales. Con ese propósito promueven los sindicatos por “empresa”, la constitución de varias centrales sindicales, e incluso promoviendo a los llamados “autoconvocados”. 

Asimismo tratan, y en muchos casos lo logran, de imponer sus agendas vinculadas centralmente a cuestiones físicas como raza, sexo, género, edad, un ambientalismo ideológico4 , tipo de alimentación, etnia y otros. Temas en los cuales debemos pensar y actuar en defensa de los correspondientes derechos, pero que no deben excluir cuestiones que deliberadamente se pretenden ocultar como todo aquello que se relacione, por ejemplo, con la cultura, la historia, la identidad, los valores de la sociedad, su religiosidad, la justicia social, la distribución del ingreso, la soberanía política y la integración de los pueblos. 

Está claro que ante esta propuesta de división, de debilitamiento de las organizaciones sindicales, continuaremos oponiéndoles nuestras firmes convicciones, nuestra incansable lucha por la justicia social y la felicidad de nuestros pueblos. Les oponemos nuestra unidad, nuestra solidaridad y el fortalecimiento de nuestros gremios a través de una sólida organización capaz de pelear contra el egoísmo, la codicia y la avaricia que nos proponen quienes hoy detentan el “poder”. 



LIBERTAD SINDICAL, DEMOCRACIA Y PARTICIPACIÓN

Otro de los ataques sistemáticos que está padeciendo, en particular el sindicalismo argentino es su modelo sindical. Algunas veces a través de acciones más o menos sofisticadas y otras mediante burdos y caricaturescos “linchamientos mediáticos”, pretendiendo instalar la idea de que en el movimiento sindical argentino no existe la libertad sindical, que carece de representatividad y que hay una escasa participación de los trabajadores. Por esas razones algunos iluminados han propuesto una “autoreforma sindical” pretendiendo modificar el modelo sindical argentino (y el otros países) invocando, a mi entender una pseudo libertad sindical funcional a quienes nos combaten, ideologizando un tema e ignorando deliberadamente que “la única verdad es la realidad”. En consecuencia, agreden la realidad, agreden el modelo que ha dotado de un extraordinario poder a la clase trabajadora y que le ha permitido lograr enormes conquistas por todos conocidas. Con uno de los movimientos sindicales más representativos del mundo por su tasa de afiliación gremial, su participación, movilización y conciencia social, de su propio destino y del destino común de Patria Grande; con trabajadores que, adicionalmente, mensualmente realizan sus propios aportes a la organización. Podríamos concluir, en consecuencia, que los trabajadores no votan a sus dirigentes cada dos, tres o cuatro años, sino que los votan todos los meses y que, además, pagan para pertenecer; lo que denota, efectivamente, un compromiso recíproco entre los trabajadores y sus dirigentes. 

Otro tema , que está lejos de ser menor, y que expresa claramente la participación de los trabajadores, es la reforma estatutaria de la CGT-RA realizada en el último Congreso Extraordinario5 con la incorporación del 30% de mujeres6, la inclusión de los movimiento sociales y la creación de nuevas secretarías como la de Medio Ambiente. Decisiones que fortalecen, sin lugar a dudas, al Movimiento Obrero Argentino. 

REFLEXIÓNES FINALES 

Una primera reflexión (aunque para mí ya es una convicción) es que el poder no radica en la plutocracia a que hice referencia anteriormente sino que el poder radica en el pueblo y sus propias organizaciones, construidas libremente, con una genuina participación y legítimamente constituidas. Pueblo que, “con inteligencia y organización”, va construyendo su victoria, hecha de pequeñas victorias.

Y, por último, y a propósito del título anterior, me gustaría referirme brevemente a la frase con que comencé estas breves reflexiones y que está muy alejada de la idea demoliberal7 de la democracia. Me atrevería a decir entonces, recordando una de las 20 Verdades del Justicialismo, que: “La verdadera democracia sindical es aquélla en la que los dirigentes hacen lo que los trabajadores quieren y defienden sólo un interés: el de los trabajadores”. Y la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), nuestra querida organización, nuestra casa, la casa de los trabajadores estatales, en todos sus ámbitos y áreas de trabajo, es un claro ejemplo de esto, lo que nos enorgullece cotidianamente.

1 Club Bilderberg (130 miembros, “los más influyentes del mundo”) una suerte de “mesa chica” de Davos, cuyos socios activos son “líderes globales”, miembros de la realeza, del sector financiero, dueños de grandes medios de comunicación y representantes de servicios de inteligencia, entre otros. 
2 Foro Económico Mundial (Davos, 3000 invitados, 1000 empresas más grandes del mundo) que actualmente trabaja con una agenda increíblemente “progresista”. Davos son invitados adicionalmente presidentes, empresarios, miembros organismos internacionales, representantes de ONGs. y “líderes sociales” generalmente funcionales a quienes los invitan. 
3 Como, entre otras, Transparency International, Amnesty International, Greenpeace, Open Society y sus respectivas redes por ellos controladas, que pretenden manipular las agendas de naciones independientes, definir políticas en todos los terrenos y hasta decidir derribar gobiernos mediante los llamados “golpes blandos”.
4 Centrado en cuestiones materiales, de recursos, y no en el hombre y su relación con la naturaleza, en la Casa Común.
5 11 de noviembre de 2021 
6 En concordancia con la respectiva legislación nacional. Ley 24.012/91
7 Democracia liberal, representativa y en un estado de derecho. En contraposición a la democracia social (participativa) y a un estado de justicia.


Federico Dávila*
* Lic. en Comercio Internacional (UNLU). Especialista en Relaciones Internacionales (UNINTER). Diplomado en Economía Política Argentina (UNLU/FLACSO). Subsecretario de RRII de Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN). Vicepresidente de la Internacional de Servicios Públicos (ISP). Director de la Maestría en Administración Pública de la Universidad del Salvador (USAL)
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