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 25/07/2022   185
El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Montoneros ante la dictadura

En su revista Evita Montonera Nº11 de enero de 1976, Montoneros asumen que la violencia que desarrollan contribuye a generar condiciones para el golpe que aparece como muy cercano; pero consideran que los militares se encaminan a un fracaso, porque les será imposible derrotar a Montoneros, y que, las FFAA se van a quebrar y un sector se va a fusionar con ellos. 

Como dijo Firmenich a García Márquez: “también el golpe formaba parte de la lucha interna en el movimiento peronista.” Por ello, Montoneros en todos sus documentos de la época insisten en caracterizar a la dirigencia política y sindical del peronismo como traidora, y al gobierno como enemigo. Por lo tanto el golpe sería una continuidad de lo anterior pero sin la “fachada democrática”. En el boletín El Montonero Nº 6, de agosto de 1975, con la firma de Conducción Nacional se explicitaba: 

“La situación actual” 

“Vivimos una situación angustiosa caracterizada por una inflación superior al 200% anual, un crecimiento acelerado de la desocupación, el deterioro impresionante del salario real, la devaluación constante de nuestra moneda, el comienzo de un proceso de quiebras de pequeñas y medianas empresas, etc. Esta crisis económica se da en medio de una crisis política más angustiosa aún. En efecto, hoy en día no tenemos presidente, nadie gobierna ni nadie tiene autoridad moral para gobernar.” 

“Nosotros venimos advirtiendo, sobre este drama que hoy padecemos, desde el 20 de junio de 1973. Ese día empezó la gran traición al pueblo y a los trabajadores peronistas.” 

“Es sabido que para muestra basta un botón, y nosotros advertimos desde aquel día que aquella masacre era sólo el anticipo de lo que le sucedería al pueblo argentino, si no se rectificaba el rumbo, si no se lo echaba a López Rega y si no se impedía la candidatura de Isabel Martínez.”

“Se lo dijimos personalmente al General Perón, se lo dijimos multitudinariamente en reiteradas ocasiones, pero no tuvimos éxito. Perón se equivocó. No sólo se equivocó en no echarlo a López Rega, más se equivoca cuando prefirió pelearse con la mayoría del pueblo reunido en la plaza el 1º de mayo de 1974. Toda nuestra lucha por tratar de evitar la traición y recuperar el gobierno popular fue en vano. Así fue que tras la muerte del Gral. Perón, la traición copó total y definitivamente el gobierno.” 

“Ante esta situación nosotros respondimos de la única forma posible: denunciamos el carácter antiperonista del gobierno de Isabel, dijimos que beneficiaba a la oligarquía y al imperialismo. Retornamos a la clandestinidad, les declaramos la guerra, reiniciamos la lucha armada e impulsamos todas las luchas obreras y populares.” 

“Derrocaron a Isabel y sus payasos” 

En el Evita Montonera Nº 12 de marzo de 1976, se refieren al golpe. A diferencia del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) todo el análisis y discurso montonero están teñidos por el debate interno del peronismo, donde la organización intenta presentarse como los genuinos herederos y superadores de Perón. Pero más allá de eso, Montoneros y ERP coinciden en el análisis binario de que el golpe va a incentivar a las masas, a lanzarse a una guerra civil contra el régimen militar; guerra que sería conducida por las “vanguardias revolucionarias” . Incluso hay tratativas entre ambas organizaciones de fusionarse en una sola. Cuando en julio del 1976 Santucho muere resistiendo su detención, estaba por realizarse una reunión con Firmenich para tratar de coincidir en una organización única. 

Dice el Evita Montonera Nº 12: “En la madrugada del 24 de marzo la fuerza armadas derrocaron a Isabel y sus payasos. El desenlace de Isabel de todas maneras, ya lo habíamos previsto hace tiempo, en el Evita Montonera N.º 11 y en el plan anual 1976 de Montoneros.” 



“Los comandantes dan el golpe porque el gobierno era superado por la movilización popular y el enfrentamiento armado, especialmente al iniciarse la Tercera Campaña Militar de Montoneros.” 

“Con este golpe termina una etapa y otra nueva se inicia. El justicialismo de la integración al sistema de la conciliación de clases, de la traición a los intereses del pueblo ha terminado.” 

“Pero mucho se equivocan los gorilas si creen haber destruido al peronismo, todo lo contrario, lo que se terminó fue la resaca. Este peronismo ahora además de saber por qué y contra quién lucha sabe cómo luchar y con la conducción de Montoneros se convertirá en el pilar del Movimiento de Liberación Nacional” 

“Se abren perspectivas para incorporar nuevos sectores en la construcción de la retaguardia, la infraestructura y la logística del ejército y sus Milicias Montoneras. Ingresan a nuestra retaguardia sectores del campo popular y de la Nación que han visto cerrarse las perspectivas políticas electorales en el corto plazo y que quieren incorporarse a la resistencia.” “Cuando el Frente de Liberación Nacional deje sin apoyo alguno al ejército cipayo, y hayamos avanzado en la edificación del Ejército Montonero y sus Milicias, el enfrentamiento generalizado va a destruir esta carta de dependencia.” 

Evidentemente, Firmenich y la conducción de Montoneros, estaba midiendo muy mal la correlación de fuerzas, y su grave error político los precipitaba a una tragedia que nadie imaginaba. 

Siempre hay que analizar los hechos dentro de su contexto histórico. Que Firmenich dijera en 1977 “nos preparamos a soportar, en el primer año, un número de bajas humanas no inferiores a 1.500 unidades.” Hablar de jóvenes militantes como números, “bajas” “unidades”. Hoy suena espantoso, sobre todo para quienes tienen un familiar, o amigo cercano desaparecido. Pero, en esa época y en ese contexto, había un mandato sacrificial que inicialmente era “morir por el pueblo”, que se transformaba en “morir por la Orga” que supuestamente era la “vanguardia” del pueblo, y el lenguaje del aniquilamiento o muerte, del otro o propia, era casi natural. 

Y, como escribí otras veces, cuando la política se lleva al plano de la acción violenta, los errores políticos se pagan con vidas propias o ajenas. Y las organizaciones guerrilleras erraron en evaluar su correlación de fuerzas con los militares, pero además tuvieron que enfrentar algo que nunca sospecharon que podía suceder: un plan sistemático de terrorismo de estado con un nivel de impunidad y crueldad impensable en la historia de nuestro país. 

El Ejército Revolucionario del Pueblo 

Al igual que la organización Montoneros, el ERP recibió el golpe del 24 de marzo, casi con entusiasmo: “El golpe colocó al pueblo (...) a las puertas de una época histórica y gloriosa por la que ya marcha erguida y determinada su vanguardia guerrillera”, proclamaba su líder, Mario Roberto Santucho. 

Los historiadores Jorge Cernadas y Horacio Tarcus, en un interesante trabajo sobre la respuesta al golpe de 1976, se preguntan: “por qué ninguna de las fuerzas del amplio arco de las izquierdas argentinas fue capaz de producir, ya sea antes, durante o después del golpe militar, un análisis realista y crítico de la coyuntura clave de 1976. 

Señalemos simplemente que un análisis de estas características hubiese permitido resguardar físicamente y armar políticamente las propias fuerzas de la izquierda (...) para sostener con mayor eficacia la resistencia a la dictadura militar.” 

Breve historia del PRT-ERP 

El Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de origen trotskista nace a fines de los años 60. En 1970 se divide en PRT La Verdad, que encabeza Nahuel Moreno, y el PRT Combatiente, con su brazo armado ERP, liderado por Mario Roberto Santucho. El PRT La Verdad luego da origen al PST (Partido Socialista de los Trabajadores), que no participa de la lucha armada. 

Durante la dictadura de Lanusse (1971- 1973) el ERP se va a convertir en la principal organización guerrillera de izquierda, ejecutando numerosas acciones armadas principalmente en el eje Rosario- Buenos Aires. Los hermanos Santucho, oriundos de Santiago del Estero, realizaron un fuerte trabajo político en el norte argentino, en especial en Tucumán, captando jóvenes trabajadores de esa zona. 

Cuando el gobierno militar de Lanusse convoca a elecciones levantando la proscripción del peronismo, el PRT-ERP llama a votar en blanco. El 11 de marzo gana la fórmula peronista Cámpora-Solano Lima y el 25 de mayo de 1973 se inicia un nuevo gobierno democrático. 

El electo presidente Cámpora, hace un llamamiento al PRT-ERP a deponer las armas e integrarse al sistema democrático, cuya primera medida será liberar a todos los presos políticos incluyendo a los militantes del ERP. Pero el ERP responde públicamente que “no van a dejar de combatir”. Si bien aclaran que no van a atacar a los funcionarios de gobierno, “nuestra organización seguirá combatiendo militarmente a las empresas y a las fuerzas armadas; en cuanto a la policía, (…) no la atacará mientras ella permanezca neutral”. Un eufemismo para no decir explícitamente que le declaran la guerra a un gobierno elegido democráticamente por el 49% de los votos. 



El 25 de mayo Cámpora decreta la liberación de todos los presos políticos. Los militantes del ERP que salen de las cárceles, de inmediato pasan a la clandestinidad para combatir al gobierno democrático que les dio la libertad. De julio a diciembre de 1973 realizan 185 acciones militares. 

El 6 de septiembre de 1973, intentan el copamiento del Comando de Sanidad del Ejército en la Ciudad de Buenos Aires. El 19 enero de 1974 asaltan la guarnición de Azul. En las acciones matan al Coronel Gay, su mujer Hilda Caseaux y al conscripto Daniel González. Tres oficiales resultan heridos y el Coronel Jorge Ibarzabal es secuestrado. Del lado del ERP, hay dos heridos, Carrara y Altera. Otros dos, Antelo y Roldán, son denunciados como desaparecidos. 

En el mes de mayo establecen una columna guerrillera en el monte tucumano. En agosto de 1974 atacan la fábrica militar de Villa María y el Regimiento de Infantería de Catamarca. En Catamarca fracasa el intento y 16 guerrilleros mueren a manos del ejército. En venganza el ERP lanza una campaña de asesinatos de oficiales militares, que cobra nueve vidas, hasta que en Tucumán matan al capitán Viola y su hijita de tres años. 

Durante todo 1975, el ERP sigue realizando “ejecuciones” de militares, policías y sindicalistas peronistas. Pero, a fines de 1975 la columna rural de Tucumán es derrotada por el ejército. Y el ERP decide concentrar todas sus fuerzas en atacar el Batallón de Monte Chingolo, las fuerzas militares estaban alertadas y en el intento mueren 62 guerrilleros. Cuando se produce el golpe en marzo del 76, el ERP ya estaba prácticamente derrotado. En julio mueren Roby Santucho y Benito Urteaga a manos de fuerzas militares. A fines de 1976 sus dirigentes parten al exilio, y sus militantes se dispersan. 

La guerrilla esperaba el golpe militar 

Tanto el ERP como Montoneros, de 1974 a 1975 habían progresado en sus aparatos militares, pero habían perdido el apoyo político que tenían previo al gobierno constitucional. Porque, una cosa era el uso de la violencia contra la dictadura de Lanusse, y otra muy distinta usarla contra los gobiernos populares de Cámpora, Perón e Isabel, lo que ellos denominaban “farsa democrática”. 

Entonces, aunque no lo proclamaban, estaban esperando el desenlace de un golpe, en la creencia de que el pueblo se iba a sumar masivamente al enfrentamiento contra los militares. Era su visión binaria de la política, de un lado los militares, del otro el pueblo, conducido a la guerra civil por las vanguardias revolucionarias. Como ya sabemos nada de eso sucedió. La guerrilla quedó más aislada políticamente y fue destruida por el terrorismo de estado. 

Pero el 24 de marzo de 1976 Mario Roberto Santucho estaba exultante y escribió una proclama de alto contenido emocional, pero carente de análisis serio de la realidad. Sería un típico error de apreciación de la izquierda argentina, previsible y perdonable. Pero cuando la política se transforma en acción armada, los errores políticos se pagan con muertes propias y ajenas. Y como dicen Tarcus y Cernadas dos historiadores de izquierda “un análisis realista y crítico (...) hubiese permitido resguardar físicamente y armar políticamente a las propias fuerzas”. Pero las organizaciones guerrilleras actuaron en dirección opuesta, y en lugar de resguardar física y políticamente a sus militantes, los convocaron a una guerra civil que nunca existió. 

¡Argentinos a las armas! 

Con ese título Santucho escribe el editorial de El Combatiente, con fecha 31 de marzo de 1976: “La usurpación del gobierno por los militares y el recrudecimiento de la represión antipopular que caracteriza a la nueva Dictadura coloca a todo nuestro pueblo frente a un desafío histórico, en una nueva etapa de la lucha revolucionaria ya iniciada, a las puertas de una época histórica y gloriosa por la que ya marcha erguida y determinada su vanguardia guerrillera.” 

“El fracaso final del peronismo y el golpe militar reaccionario, imponen al pueblo argentino la histórica responsabilidad de rebelarse masivamente, tomar en sus manos los destinos de la patria, afrontar con heroísmo los sacrificios necesarios y librar con nuestra poderosa clase obrera como columna vertebral, la victoriosa guerra revolucionaria de nuestra Segunda y definitiva Independencia.” 

"Es una tarea grandiosa que nos honrará y purificará, que despertará y activará las mejores virtudes, que hará surgir de nuestro pueblo miles y miles de héroes. ¡El espíritu del Che, del Negrito Fernández, de los heroicos compañeros que cayeron en la lucha se multiplicará por miles en las filas populares!” “Respondiendo con honor y vigor al desafío de la hora, uniéndonos y organizándonos para la resistencia y la victoria conquistaremos para nuestros hijos el nuevo mundo socialista de felicidad colectiva. Nadie podrá decir el día de mañana que los argentinos no supimos cumplir nuestros deberes de patriotas y revolucionarios. Las nuevas generaciones, por cuya felicidad daremos todo de nosotros, recordarán con orgullo a sus mayores, como nosotros recordamos a los patriotas que fundaron la nacionalidad.” 

“Y esa histórica responsabilidad que pesa sobre nuestros hombros será dignamente cumplida por nuestro pueblo, por nuestro Partido, por nuestro Ejército Guerrillero y todas las fuerzas revolucionarias progresistas y patrióticas, organizando e impulsando virilmente la resistencia popular, avanzando en la unidad obrera, popular y patriótica, movilizando amplias masas, empleando todos los medios y formas de lucha, desarrollando el trabajo político entre los soldados y suboficiales, aniquilando con decisión a la oficialidad enemiga, construyendo con energía y habilidad profesional las fuerzas revolucionarias políticas y militares.”

Sin dudas es una vibrante y convocante arenga a la lucha. Pero Santucho en la pasión revolucionaria que lo embargaba, omitía su deber como conductor, como jefe político y militar de una organización que venía de sufrir duras derrotas en Tucumán y Monte Chingolo. Omitía que Trotsky y Lenin enseñaron que una correlación de fuerzas desfavorable, no se puede suplir con mero voluntarismo. Y que, el primer deber de un jefe, es resguardar y conservar sus fuerzas propias. Tres meses después de esta proclama, cuando se disponía a salir del país, Santucho muere resistiendo su detención. Y, en los meses siguientes, centenares de jóvenes militantes del ERP van a caer en manos de la represión ilegal y hoy integran las listas de detenidos-desaparecidos.

Aldo Duzdevich*
* Escritor, autor de los libros Salvados por Francisco y La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Perón.
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