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03-01-99

 04/10/2021   39

La Defensa Nacional en el espíritu que la ley que rige su accionar demanda, tiene una relación intrínseca con el posicionamiento internacional del Estado Nacional. Desde la definición tácita que expone el cuerpo normativo de la Ley 23.554[1] se configura la siguiente conceptualización: “La Defensa Nacional es la integración y la acción coordinada de todas las fuerzas de la Nación para la solución de aquellos conflictos que requieran el empleo de las Fuerzas Armadas, en forma disuasiva o efectiva, para enfrentar las agresiones de origen externo”.

Lo “externo” en nuestro posicionamiento internacional afecta a las percepciones compartidas no solo de amenazas sino de cooperación con otros Estados o actores del Sistema Internacional. La política de Defensa naturalmente afecta y se relaciona con la política exterior, esta relación de ambas esferas estatales marca una cooperación mutua entre los dirigentes políticos y militares desde el área político-diplomático como la estratégica-operativa.

En el exterior se encuentran los “amigos” y los “enemigos” que un Estado debe afrontar, la actualidad con la complejidad que esta imprime en la identificación de roles muchas veces afecta la predictibilidad de los actores estatales. En el Ciclo Consensos en la Defensa Nacional de Zona Militar[2], se pudo evidenciar un intercambio de grandes académicos y en particular, con la preponderancia de las reflexiones que dejaron los protagonistas de las intervenciones del mismo se pudo arribar a ideas unívocas sobre la situación actual de la defensa nacional. A pesar de las distintas percepciones, los mismos concuerdan en cómo Argentina mira al mundo y al Sistema Internacional desde la Defensa, con la identificación de aquellas amenazas y potenciales aliados que se le presentan hoy al Estado Nacional.

En ese contexto a la hora de hablar de las principales amenazas que acarrea el Estado Nacional, es importante preponderar que existe un consenso casi unánime de la academia en destacar que las principales amenazas que el país enfrenta devienen directamente de la zona del Atlántico Sur: la presencia de actores externos en los recursos naturales, la condición bi-continental del Estado y la cuestión Malvinas que se mantiene en el tiempo. En este sentido es necesario decir que las tres principales amenazas del Estado se interrelacionan y cada una por sí misma influye a las demás.

En primer lugar, la presencia de agentes externos al país en los recursos naturales nacionales pone de manifiesto una gran preocupación en términos políticos, económicos y de soberanía que confronta la Argentina. En palabras de Fornillo (2014), un recurso natural para que sea estratégico, debe responder a las siguientes condiciones relativas a su valor de uso, por sí mismas suficientes: a) ser clave en el funcionamiento del modo de producción capitalista; y/o b) ser clave para el mantenimiento de la hegemonía regional y mundial; y/o c) ser clave para el despliegue de una economía verde o de posdesarrollo. Al mismo tiempo debe contar con las siguientes condiciones relativas a su disponibilidad, de por sí necesarias: a) ser escaso –o relativamente escaso–; b) ser insustituible –o difícilmente sustituible–; c) estar desigualmente distribuido. Luego, un recurso estratégico impone necesariamente un protocolo de investigación-acción acerca de su situación actual y su proyección a futuro.

Bloch (2013) agrega a la definición anterior que los recursos naturales estratégicos son aquellos elementos útiles para el hombre que brinda la naturaleza y que un Estado considera esenciales para su seguridad, agregando que los recursos naturales que actualmente se pueden clasificar como estratégicos para la mayoría de los Estados son Petróleo; Gas; Agua dulce; Determinados minerales y la Biodiversidad.

En ese sentido, el Mar Argentino y los recursos que desprende la zona territorial del Atlántico Sur son de suma importancia para poder definir una estrategia de protección que permita mantener la soberanía. Frente a este último término es menester reflexionar  que la presencia extranjera de un actor externo al Estado Nacional crea una deficiencia en términos de soberanía. Es por esto que en la última Directiva Política de Defensa Nacional (Anexo, Decreto 703/2018) se puede destacar que: “El ejercicio de la soberanía con relación a la preservación, control, uso y/o explotación de los recursos naturales constituye un interés estratégico de los países de América del Sur y de la República Argentina en particular. La región representa el 6% de la población global y posee el 17,6% de los recursos hídricos mundiales. América del Sur también es rica en recursos alimenticios y cuenta con el 25% de las tierras agrocultivables del planeta.”

En ese sentido, en un contexto de competitividad y necesidad económica por explotar nuevos mercados y una demanda de recursos en aumento, se pone en jaque el posicionamiento argentino que debe contar con los mecanismos y el equipamiento para defender la soberanía en su territorio y en este caso en particular sus recursos naturales.  Citando a Del Campo (2018) “El Sistema de Defensa Nacional debe cumplir un rol clave en la preservación de este interés soberano, de conformidad con los lineamientos estratégicos de la política exterior argentina. En este sentido, se pone énfasis en el Atlántico Sur como “área de valor estratégico para la Argentina por sus reservas de recursos naturales; ser vía principal de nuestro comercio internacional, la proyección natural de los intereses nacionales hacia el Continente Antártico y como regulador climático global; reconfirmando los recursos naturales estratégicos como objeto de la Política de Defensa”.

Por otro lado, la cuestión bi-continental de la República Argentina configura un desafío en términos de capacidades y políticas. Altieri (2021) expone que el Atlántico Sur se configura como una zona de quiebre en la dinámica del poder global con respecto a redistribución de poder en la Antártida. Por otro lado sostiene que “Argentina debe prepararse para defender lo que es nuestro, con todas las capacidades requeridas, especialmente con el objetivo de llevar adelante una política de disuasión frente a posibles conflictos”. Siguiendo con esta línea, es importante destacar las palabras de Battaleme (2019) que expone que es necesario comenzar con la reconstrucción funcional del instrumento militar para poder hacerle frente a los desafíos y a la creciente competitividad en la Antártida en términos geopolíticos como se presenta.

Por último, cabe hacer mención de la presencia ilegal del Reino Unido en las Islas Malvinas como una fuerte amenaza a la soberanía nacional, en este punto utilizando las palabras de Battaglino (2021), expresa que el principal problema de Defensa que tiene la Argentina es la existencia de una base militar británica en nuestras Islas Malvinas. En ese sentido, se toma noción de la importancia geoestratégica que presenta el enclave para la corona. Altieri (2021) expone que el Reino Unido ha protegido las vías marítimas vitales en la zona, ya que este posicionamiento estratégico le permite el patrullaje, monitoreo y despliegue sobre las costas atlánticas de Sudamérica y África y los puntos de apoyo logístico necesarios para mantener su presencia en la Antártida y las conexiones bi–oceánicas, tanto hacia el pacífico como hacia el océano índico. 

Argentina, en este aspecto, debe preponderar una política que abarque no sólo la Defensa sino también -y como propone Battaglino (2021)- se construya una estrategia conjunta con la diplomacia, la economía, la cultura, el ámbito científico que persigue el objetivo común de recuperar de manera pacífica de nuestras Islas Malvinas y que el instrumento militar debe ser pensado en esa clave.

Las amenazas no son lo único que provienen de la evaluación de lo “externo”, Argentina cuenta con grandes oportunidades de colaborar y cooperar en términos de reforzar lazos, transferir capacidades y compartir la formación con respecto a las Fuerzas Armadas del país.

Paola Di Chiaro (2021) expone “en este mundo tan complejo e incierto probablemente ningún país pueda enfrentar solo los desafíos que se presentan”. En ese sentido se torna vital identificar cuáles son los aliados naturales del Estado Nacional que puedan proporcionar ventajas y marcos de cooperación en la instancia de un intercambio para la preservación de la integridad de los Estados. En este contexto, Eissa (2021) expone que Argentina tiene que tener aliados en función de sus intereses y lo primero que hay que tener claro es cuáles son esos intereses estratégicos.

Por eso parece fundamental desarrollar mecanismos de cooperación en materia de política exterior y de defensa con la región cercana y los “vecinos” de la Argentina. La academia en ese sentido reconoce el potencial y la necesidad de mantener buenas, predecibles y constantes relaciones con los Estados de la región para fortalecer lazos en materia de cooperación militar.

Con las hipótesis de conflictos saldadas en el pasado, mantener lazos de contacto y generar nuevos espacios de intercambio con Brasil, Chile, Uruguay, Perú, por nombrar los principales, parece el camino acertado para enmarcar un compromiso regional en materia de seguridad y de cooperación mutua.

Tomando la reflexión de Altieri (2021): “tenemos mucho para ganar si logramos articular una política común en materia de defensa en la región, pero no sólo desde la lógica de ‘recrear’ instancias institucionales regionales como el CDS –Consejo de Defensa Suramericano-, sino especialmente desde la apuesta por definir de forma conjunta cuáles son los activos estratégicos que creemos que debemos defender como región”.

De esta perspectiva es importante destacar dos cuestiones. En primer lugar, el reconocimiento de los activos que se comparten con los aliados y en base a esto poder crear un entendimiento mutuo de lo que se “va a defender” conjuntamente. La segunda cuestión gira en torno al marco de acción de esta cooperación, la creación de espacios específicos que permitan el intercambio, el debate y la consulta parece indispensable en el contexto convulsionado en el que se vive en el Sistema Internacional y en particular poder lograr consensos en términos operativos de la Seguridad y Defensa de la región en su conjunto.

A modo conclusivo posterior al relevamiento de las amenazas y aliados que se le presentan al país, se reconoce que, en el contexto actual internacional, marcado por una creciente bipolaridad emergente entre dos grandes superpotencias como lo son Estados Unidos y China, con el agregado de que se pueden identificar distintos niveles de Estados que influyen directamente a la dinámica del Sistema y que pueden conllevar a conflictos entre los actores que lo componen. Por otro lado, la imprevisibilidad y las percepciones de amenaza cada vez son más difusas entre algunos actores del tablero internacional, lo que implica un mayor grado de ocurrencia de errores de cálculos en el marco de la integridad de la seguridad internacional. 

Argentina, en su posición de Estado comprometido y completamente anexado y conectado con el Sistema Internacional, no es ajena a los cambios de tendencias del Sistema, por ende, no se puede dar el lujo de no comprometer la Defensa del país ante los cambios de lo “externo”. Por otro lado, el Estado acarrea un conflicto histórico con el Reino Unido y mantiene activo un reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas, lo que implica que se mantenga una presencia ilegal en territorio nacional.

En este punto, la Defensa planteada en el marco internacional, con la conformación de los aliados y las amenazas identificadas, con las correspondientes diferencias conceptuales, marcan un contexto actual en el cual Argentina cuenta con diferentes oportunidades y desafíos que acarrear cuando la dirigencia política mira por encima de las fronteras. Se debe tener noción del posicionamiento geográfico que el Estado ocupa, en ese sentido, la buena relación en términos de cooperación militar con los actores de la región marca una posibilidad como una necesidad de poder mantener un sistema de confianza mutua, que sea beneficioso no sólo en la cuestión económica sino también en otras áreas que competen una alianza militar con otro país.

 

Este posicionamiento geográfico como se mencionó y la condición territorial y extraterritorial que compete al Estado Nacional marca el primer desafío. No sólo la presencia de fuerzas externas aprovechándose de los recursos naturales se marca como un problema, sino la deficiencia del Estado en términos de capacidades para poder disuadir a aquellos actores externos que afectan el control de los espacios nacionales. En ese sentido, se preponderá a que Argentina se enfrente a un “externo” complejo, en ese sentido el planteo político y el estratégico necesitan una cohesión para tener claras las fuentes de amenazas, y por otro lado, establecer estos marcos de cooperación con otros Estados en pos de mantener la integridad del territorio nacional.

Más allá de las oportunidades y desafíos que se presentan acerca de la proyección internacional de la Defensa, es fundamental que cualquier análisis con respecto a las amenazas estatales está intrínsecamente relacionado con la situación y al mantenimiento del Instrumento Militar. Argentina, en su historia moderna, sufrió grandes procesos de desinversión de las Fuerzas Armadas lo que produjo una situación de debilitamiento en todos los niveles que corresponden al equipamiento y recursos de las mismas.

Tomando los datos del Instituto para la Paz de Estocolmo (SIPRI), se puede evidenciar el declive en materia presupuestaria y de inversión en la Defensa Nacional. Para  2019 Argentina descendió del puesto 38 al 50 a nivel mundial con el monto de 3.000 millones de dólares, si se lo extrapola y compara con Brasil, que ocupa el puesto 14, el vecino destina 27.000 millones de dólares a su Defensa.

Si bien en el presupuesto nacional se estimaba un aumento del 14% del mismo destinado a la Defensa, el monto destinado a las Fuerzas Armadas es mayormente ocupado por la cuestión salarial de las mismas aproximadamente el 85%, lo que deviene en una pequeña porción para la inversión en términos de adquisición o desarrollo del Instrumento Militar. En esta designación y tomando los porcentajes del presupuesto con respecto al Producto Bruto Interno, se puede evidenciar claramente la caída en términos porcentuales en los últimos años. En 2017 representaba el 0.86%, 2018 se toma noción de un 0.74%, en el año 2019 sigue en descenso con 0.71%, en 2020 hubo un aumento mínimo del 0.76% (2.900 millones de dólares) que no termina de revertir la tendencia en caída del gasto destinado a la Defensa (Sanchez Piccat, 2021)

Me permito e invito a reflexionar sobre la necesidad de vincular los análisis con la realidad que atraviesa el país en términos de capacidades y oportunidades. Claramente es importante tener análisis en términos académicos que adviertan, preponderan y consoliden un pensamiento conceptual que pueda servir como guía de acción para una política de Defensa, pero estos análisis deben estar ligados al contexto desfavorecido con respecto a la situación del Instrumento Militar. Se pueden analizar las amenazas y oportunidades en materia de la Defensa Nacional, sin embargo, con escasez de recursos cualquier idea puede quedar en un estadio intermedio sin pasar al marco de la acción que es donde se materializan las cuestiones principales para el Estado Argentino.

En ese sentido es importante destacar que cualquier declaración de índole política, diplomática y estratégica debe estar acompañada por un plan serio de infraestructura, modernización y adquisición para reforzar el Instrumento Militar Nacional, para que las cuestiones declarativas sean acompañadas por procesos y hechos concretos que fortalezcan la Defensa Nacional del Estado Argentino.


 

Bibliografía consultada:

Altieri, M. (2021a, febrero 15). Mariana Altieri: «Argentina necesita desarrollar capacidades Anti-Acceso y de Denegación de Área (A2/D2) para el Atlántico Sur». Zona Militar. https://www.zona-militar.com/2021/02/17/mariana-altieri-x/

Altieri, M. (2021b, mayo 7). Malvinas en el tablero mundial – Por Mariana Altieri. NODAL. https://www.nodal.am/2021/05/malvinas-en-el-tablero-mundial-por-mariana-altieri/

Battaglino, J. (2021, 9 abril). Jorge Battaglino: «El principal problema de defensa que tiene la Argentina es la existencia de una base militar británica en nuestras Islas Malvinas». Zona Militar. https://www.zona-militar.com/2021/04/09/jorge-battaglino-x/

Battaleme, J. (2018). Cómo perdimos la Antártida. Una política de Defensa Nacional para el Siglo XXI. Revista Defensa Nacional, 1, 60–76. https://www.undef.edu.ar/libros/wp-content/uploads/2021/02/BATTALEME.-Defensa-Nacional-nro.-1-arti?culo-3..pdf

Bloch, R. (2013). Aportes sobre Recursos Naturales Estratégicos de la Argentina y su vinculación con el ámbito de la Defensa y la Seguridad, pp. 1-2. Recuperado de: http://www.ieeri.com.ar/actividades/docs/14-06-13

del Campo, C. (2017). Los recursos naturales estratégicos y el rol de la Defensa. Universidad de Defensa Nacional, 11, 191–211. https://www.undef.edu.ar/libros/wp-content/uploads/2021/02/DEL-CAMPO.-Defensa-Nacional-Nro.-2-arti?culo-11.pdf

di Chiaro, P. (2021, 26 febrero). Paola Di Chiaro: «Seguimos con una visión de que lo importante es el origen de las amenazas y no su impacto». Zona Militar. https://www.zona-militar.com/2021/02/26/paola-di-chiaro-x/

Eissa, S. (2021, 7 febrero). Sergio Eissa: «No se internaliza que el Atlántico Sur es relevante geoestratégicamente y que eso define el diseño del instrumento militar». Zona Militar. https://www.zona-militar.com/2021/02/12/sergio-eissa-x/

Fornillo, B. (2014). ¿Commodities, bienes naturales o Recursos Naturales Estratégicos? La importancia de un nombre”. Revista Nueva Sociedad, Nº252, Friedrich Ebert Stiftung, julio-agosto 2014.

Sanchez Piccat, A. (2021, 1 marzo). Gasto regional en Defensa: ¿en qué lugar se encuentra Argentina? Zona Militar. https://www.zona-militar.com/2021/03/01/gasto-regional-en-defensa-en-que-lugar-se-encuentra-argentina/

Zona Militar. (2021). Consensos en Defensa Nacional. Revista Zona Militar, 24. https://www.zona-militar.com/2021/06/07/revista-zona-militar-no24-ya-disponible-para-descarga/

 

https://chequeado.com/el-explicador/pesca-ilegal-que-ocurre-en-el-mar-argentino-y-cuales-son-las-medidas-necesarias/

https://www.redaccion.com.ar/buques-chinos-coreanos-y-espanoles-como-se-puede-evitar-la-pesca-ilegal-que-arrasa-con-toneladas-de-peces-del-mar-argentino/

https://www.parlamentario.com/2021/06/16/exigen-a-cancilleria-tomar-medidas-para-evitar-la-pesca-ilegal-en-el-mar-argentino/

https://www.flacso.org.ar/noticias/la-defensa-nacional-y-los-recursos-naturales-pueden-converger/

https://www.undef.edu.ar/libros/wp-content/uploads/2021/02/DEL-CAMPO.-Defensa-Nacional-Nro.-2-arti?culo-11.pdf

http://biblioteca.clacso.edu.ar/Cuba/cipi/20180327110930/REE2.pdf

http://www.ieeri.com.ar/actividades/docs/14-06-13%20bloch%20-%20material%20complementario%20-%20aportes%20defensa%20y%20recursos%20naturales.pdf


[1] Ley de Defensa Nacional, Ley N° 23.554, República Argentina, Disponible en: http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/20000-24999/20988/texact.htm

[2] Zona Militar. (2021). Consensos en Defensa Nacional. Revista Zona Militar, 24. https://www.zona-militar.com/2021/06/07/revista-zona-militar-no24-ya-disponible-para-descarga/

 

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