UPCN Digital
Profesionales

01-03-30

 30/09/2021   62

Para asentar la jurisprudencia de la soberanía de la República Argentina sobre la Antártida e islas del Atlántico Sur,  es de suma importancia el  rol que ha tenido para tal fin,  a lo largo de los años, el Instituto Geográfico Militar (IGM), actualmente denominado Instituto Geográfico Nacional (IGN).

 

Instituto Geográfico: De la órbita militar  a la órbita civil.

Este Instituto se creó el 5 de diciembre de 1879 como Oficina Topográfica Militar dirigida por el Teniente Coronel Manuel J. Olascoaga, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda y del Ministro de Guerra y Marina Julio A. Roca. El propósito de este organismo era reunir bajo una misma dirección los trabajos geográficos, topográficos y cartográficos, que hasta ese entonces se realizaban en forma aislada, como respuesta a la necesidad de reconocimiento del territorio nacional ante los avances de las fronteras, luego de la denominada “Conquista del Desierto”. [Campaña del ejército  del estado argentino sobre las regiones del sur del país, las cuales estaban habitadas por pueblos originarios]. Esta oficina va creciendo a la par con el Ejército y va adquiriendo mayor importancia, lo que la lleva a constantes reorganizaciones y transformaciones.

 

Tal es así que, a través de un decreto, inserto en el Adicional del Boletín Militar N° 12,  fechado 18 de enero de 1904, se le dará por primera vez el nombre de Instituto Geográfico Militar a la 3° División del Estado Mayor del Ejército, asignándole las tareas de geodesia, topografía, cartografía y archivo de planos, además de la preparación del personal militar para tales fines. Pero será el 12 de diciembre de 1919, cuando el Estado Nacional, a través de un decreto le reconocerá al Instituto Geográfico Militar el carácter de  Gran Repartición dependiente del Ministerio de Guerra, al encomendarle el levantamiento de la Carta y la ejecución de trabajos geodésicos sustanciales, con el fin de que se asienten las bases a las actividades civiles y militares.

 

Con la sanción de la Ley N° 12.696 o  Ley de Carta  promulgada el 3 de octubre de 1941, se le confiará a este organismo la tarea de realizar los trabajos geodésicos fundamentales y los  levantamientos topográficos de todo el territorio de la Nación, puesto  que el IGM  era la única institución del Estado que contaba con el instrumental adecuado y personal idóneo de larga experiencia. Por medio de la carta del país, Argentina fijó los límites internacionales de manera definitiva con Chile y Bolivia. Facilitó las limitaciones interprovinciales para proceder a la formación de sus catastros. Reveló las características morfológicas del suelo permitiendo estudiar obras de saneamiento, regadío, desagües y cuencas hidrográficas para  el aprovechamiento de la energía hidroeléctrica, el riego de zonas de escasa precipitación pluvial; como así también, el estudio geológico para fomentar la actividad minera.  Además, contribuyó al trazado de vías férreas y caminos,  y preparación de cartas para la aeronavegación. Es así como, el Instituto Geográfico Militar a lo largo de los años logró consolidarse como el organismo oficial para el estudio y proyección de referencias cartográficas y geodésicas del territorio argentino.

 

A pesar de haberse creado bajo la órbita del Ejército, desde presupuesto, organización y equipo, el IGM no dejó de sumar la colaboración de profesionales y técnicos civiles argentinos como extranjeros. Pero, un nuevo cambio se manifiesta para el Instituto Geográfico Militar. Después de casi 130 años de estar bajo la esfera castrense, pasa al área civil, denominándose Instituto Geográfico Nacional (IGN). A través del decreto 554 sancionado el 14 de mayo de 2009, se convierte en un Organismo descentralizado dependiente de la Secretaría de Planeamiento del Ministerio de Defensa, redefiniéndose y aportando a toda la ciudadanía sus conocimientos científicos-tecnológicos. Esta transformación se enmarcó dentro de una política de Estado, cuyo objetivo ha sido el de modernizar el sistema de Defensa, hacerlo más eficiente y eficaz para garantizar la soberanía argentina. 

 

 

El Instituto Geográfico y  el territorio sur.

 

Durante las dos presidencias de Julio A. Roca (1880-1886) (1898-1904), se consolidó una política de expansión, asentamiento y delimitación del territorio nacional en zonas estratégicas, estableciéndose una nueva visión geopolítica regional sobre la zona sur del país. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) ocupó un lugar preponderante para tales fines.

Este organismo, creado dentro del ala del ejército, tendrá entre sus prioridades la exploración, investigación y reconocimiento para el estado nacional de la Antártida e Islas del Atlántico Sur.

Es así como, desde 1896 el IG elaboró un plan estratégico para la ocupación de las islas de los Estados, Georgia y Shetland del Sur con la finalidad de desarrollar estudios en torno a la geografía, la fauna y la flora, además de la construcción de una estación de salvamento y socorro para los navegantes.

Por consiguiente, el gobierno nacional, el 10 de octubre de 1900 resolvió participar en una expedición antártica internacional, con la misión de establecer un observatorio magnético y meteorológico en la Isla de los Estados y la construcción de un faro. El 22 de febrero de 1904 se iza por primera vez la bandera argentina en la Antártida, en la estación científica: el observatorio meteorológico y magnético de las Islas Orcadas del Sur, iniciándose así la ocupación permanente de nuestro país en la región.  Desde entonces, se realizaron trabajos de exploración y de cartografía de manera continua como así también, estudios científicos, geográficos y geológicos. Se instalaron nuevos faros para la ayuda en la navegación y nuevas bases, tanto permanentes como temporarias, en la península antártica e islas aledañas.

Más adelante, con el decreto 8944 de 1946, durante la primera presidencia de Juan D. Perón (1946-1952), se dispuso que el Instituto Geográfico Militar fuese el organismo regulador para la producción e impresión de los mapas totales o parciales de la Argentina, reglamentándose la cartografía de nuestro país, en la cual se debe incluir el sector antártico e insular de soberanía nacional. Es así como en 1953 –segundo mandato de Perón (1952-1955)-, el IGM publicó el Atlas de la República Argentina, físico, político, estadístico en el que por primera vez se representó un mapa de la zona de la Antártida y los archipiélagos sobre los cuales el país mantiene soberanía. De esta manera, la Argentina inició una nueva etapa geocultural y geopolítica, al incorporar en el imaginario nacional la dimensión austral,  en abierta oposición con los intereses británicos en el Atlántico Sur.  El gobierno de Perón imprimió la imagen de la “Nueva Argentina” en un renovado  mapa del país bicontinental al reflejar la decisión de ocupar el propio espacio austral, haciendo uso de su pleno derecho como Estado soberano y ajustado a la jurisprudencia internacional que emergió en la inmediata posguerra.

 

 

El pabellón argentino en el Cono Sur.

 

El 25 de mayo de 1884 el Comodoro Augusto Lasserre realizó la expedición para estudiar las costas y establecer subprefecturas en la Patagonia. La misma arribó el 12 de octubre a la zona austral y estableció un destacamento en el que se izó por primera vez la bandera argentina  y se erigió el Faro de San Juan de Salvamento.  Así, Ushuaia, tal como se lo denominó a este distrito, el 19 de mayo de 1904 es declarada oficialmente como capital del Territorio Nacional de Tierra del Fuego.  También, el gobierno nacional, en 1901 apoyó la expedición del geógrafo sueco  Otto Nordenskjöld  que partió rumbo a la Antártida y llevó  a bordo al alférez de la armada argentina José María Sobral. Los miembros de tal emprendimiento científico fueron los primeros en pasar un año en el sector antártico, desde 1902 hasta 1903. En febrero de 1903 su nave, la Antarctic, fue destrozada por la presión de los hielos y se hundió  dejando a los expedicionarios sin posibilidades de regreso.

La Armada Argentina con la corbeta Uruguay, comandada por el capitán Julián Irízar rescató a los varados en la Antártida. Y al año siguiente, esta nave volvió a partir rumbo a los mares glaciares antárticos, llevando a las Orcadas del Sur a Edgar Szmula, Hugo Acuña y Luciano Valette, los tres argentinos que iban a hacerse cargo del observatorio meteorológico, cedido a la República por el explorador escocés Guillermo Bruce, bajo las órdenes de Robert Mossman.  Así, el 22 de febrero de 1904 se izó en el observatorio la bandera nacional y se creó la primera estafeta postal antártica.

 

Lo que en un principio había sido la instalación de bases en la Antártida con fines científicos, a raíz de la geopolítica internaciona, avanzado el siglo xx y tras la Segunda Guerra Mundial, estos establecimientos se convirtieron en instalaciones militares. Podemos citar a modo de ejemplo la Base Orcadas, que en sus inicios se encontraba bajo dependencia del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca conjuntamente con el Servicio Meteorológico. Luego, pasó a depender de la Fuerza Aérea para terminar en 1952, bajo la dirección de la Marina. Este dato no es menor, dado que durante ese período será el General Hernán Pujato quien emprenda el Plan Antártico para asentar la soberanía Argentina ante el embate del gobierno británico en esa zona.

 

Perón y el Plan Antártico

A partir de 1944 y hasta la firma del Tratado Antártico en 1959, las fuerzas armadas británicas y argentinas  comenzaban a tensar sus relaciones en el territorio del Cono sur.

El Reino Unido con la Operación Tabarín (1943-1945), instaló cuatro bases de carácter permanente en la península Antártica y en las islas lindantes, con la excusa de evitar que fuesen usadas por la marina de guerra alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Años después, se conocería, por medio de documentación desclasificada, la finalidad de esta actuación: reclamar la soberanía británica allí, por su proximidad con las Islas Malvinas (ocupadas por los anglos desde 1833 sobre el Mar Argentino)  y debilitar la presencia argentina en la zona.  Ante la posibilidad de perder estos territorios, se gestó una política de contraofensiva que se llevaría a cabo durante  las presidencias de Juan D. Perón.

 

Perón trabó acuerdos bilaterales de cooperación y complementación con Chile ante los atropellos de la corona británica, debido a que no sólo estaban en juego los derechos de soberanía en el sector antártico de Argentina, sino también  del vecino país.  En 1948, frente a las embestidas del Reino Unido, el Ministerio de Relaciones Exteriores peronista presentó ante las Naciones Unidas, como un hito para la reafirmación territorial antártica y fundamento del derecho polar argentino, el emplazamiento de la Oficina de Correos en la isla Laurie, Orcadas del Sur, llevado a cabo en 1904. Esto  era una clara prueba de la actividad del Estado Nacional, al establecer servicios públicos en esas tierras. A su vez, a través del decreto del 6 de abril de 1948, Perón incluyó en la Jurisdicción del Gobernador Marítimo del Territorio Nacional de la Tierra del Fuego los territorios nacionales del sector antártico.

 

Durante este período, el gobierno argentino  instauró una política de intensificación de campañas anuales sobre la Antártida con la construcción de destacamentos, bases y estaciones científicas. Algunas de ellas de carácter transitorias y otras permanentes. A su vez, llevó a cabo  intensas exploraciones polares que provocaron más tensiones con la corona británica. Pero será con el Plan Antártico del Coronel Hernán Pujato de 1949 e implementado a partir de 1950, que se concretarán los proyectos polares: establecer una presencia efectiva del Ejército en el lugar, promover la conciencia antártica, crear un organismo científico específico, la fundación de un poblado, la adquisición de un rompehielos y alcanzar el Polo Sur.  Por lo que, con la reorganización de la Comisión Nacional del Antártico se revalorizaron los antecedentes polares argentinos, unidos a las actividades científicas, postales y de salvamento, que se integraron a los esfuerzos internacionales por explorar el espacio austral.

 

 

 


Fuentes consultadas:

-Acuña, Hugo, Diario del Estafeta Hugo Acuña. Transcripción del manuscrito: Nora E. Erquini de Gutiérrez y Cecilia Nancy Priegue, Ushuaia, Ojosvista Publicaciones, segunda edición, septiembre 2015.

-CIPOLLA, Damián, la Tercera Posición y la Política internacional Argentina en el Marco de la Posguerra, en Boletín Novedades del INIHEP- Museo Evita, Ed INIHEP, 2019

-Cordovez Madariaga, Enrique,  La Antártida Sudamericana, Santiago de Chile, Editorial Nacimiento, 1945.

- “Medio siglo antártico de los marinos criollos”, Revista Mundo Peronista N°53, Año III, Buenos Aires, Escuela Superior Peronista,  noviembre 1 de 1953, pp. 5-7.

-Fontana, Pablo Gabriel, La pugna antártica, el conflicto por el sexto continente (1939-1959), Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Guazuvirá Ediciones, primera edición,  septiembre 2014.

-Harlitch, Ariel, La comunidad imaginada por la comunidad organizada: La representación cartográfica durante el primer peronismo 1945-1955, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Biblos, primera edición, abril 2019.

-Storni, Segundo R. (Vicealmirante R.E), Intereses argentinos en el mar, Buenos Aires, segunda edición, 1952.

- Reseña Histórica del Instituto Geográfico Militar. Su misión y su obra.  Ejército Argentino,  Marzo 1951.

-Instituto Geográfico Nacional. Algo de Historia. [En línea]. [Consulta: 11 junio 2021] <https://www.ign.gob.ar/AreaInstitucional/AlgoDeHistoria>

-armada argentina. Historia. Antártida Argentina. [En línea]. [Consulta: 11 junio 2021]

<https://www.argentina.gob.ar/armada/antartida/historia>

-VÁZQUEZ, Pablo. Malvinas y Antártida. Su representación durante el primer peronismo. . [En línea]. [Consulta: 11 junio 2021] https://revistamugica.com.ar/malvinas-y-antartida-su-representacion-durante-el-primer-peronismo/

UPCN Copyrights © 2018 Todos los derechos reservados.