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01-01-10

 30/09/2021   104

Presentación

La gestión del agua puede enfocarse desde diferentes perspectivas. Habitualmente se la considera un “bien común de la humanidad” en las miradas vinculadas con las Ciencias Jurídicas y Políticas.  (Fermoselle, Biagi, & Ferro, 2014)

La Iglesia Católica, durante el decenio para “El agua, fuente de vida” (2005-2015) de las Naciones Unidas, ha considerado el agua: como un triple bien: bien social, vinculado a la salud, a los alimentos, y a los conflictos; bien económico, necesario para la producción de otros bienes y correlacionado con la energía (…) bien ambiental, en el sentido de que está conectado a la sostenibilidad del ambiente y a las catástrofes naturales. (Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, 2012)   

Pero hay también otra mirada, que es la gestión del agua como vía navegable, que nos conecta con otros países y mercados, por cuya defensa se han ocupado algunos hombres preclaros desde los comienzos de nuestra historia nacional. Esta mirada es la que tomará este artículo, a partir de los ojos de diferentes referentes del pensamiento naval argentino. Estos hombres, han sabido pensar en el agua y su defensa para la consolidación territorial del país y su desarrollo. Todas las figuras aquí elegidas han impulsado y/o actuado en diferentes iniciativas de relevamiento topográfico y/o hidrográfico al servicio de la Nación.

 


Segundo R. Storni

 

El mar ocupa dos terceras partes del planeta. No obstante, nuestro país se ha mantenido a lo largo de su historia, ajeno a su real importancia. Así lo consideró Segundo Storni, aún Capitán de Fragata, al brindar dos conferencias en 1916 en el Instituto Popular de Conferencias del diario La Prensa: “Razón de ser de los intereses argentinos: factores que facilitan u obstaculizan el desarrollo del poder naval de la Nación” y “Política Naval Argentina: problemas de la Defensa Nacional por el lado del mar”. Estas conferencias se transformarían posteriormente en un clásico del análisis geopolítico naval en nuestro país: Intereses argentinos en el mar. Dicha obra había sido concebida en momentos en que sólo 8 millones de personas poblaban nuestras tierras y Argentina aún no cuestionaba su destino agroexportador. Por entonces, el tamaño de la economía argentina era considerablemente inferior a la del Reino Unido o Estados Unidos, distancia que no se replicaba en tal magnitud al comparar el PBI per capita de estas naciones.

Inspirado en el alemán Friedrich Ratzel (1988), fundador de la geografía política moderna, Storni entendía el valor del comercio y la competencia entre los pueblos. Es en ese marco que se entiende su idea de una “Argentina insular”, flanqueada por dos océanos que actuaban como canales comerciales con los “núcleos civilizados” consumidores de sus materias primas, situados en el hemisferio norte.



Vicealmirante Segundo R. Storni

 

Los estudios de la “Argentina insular” del marino tucumano se habían nutrido también de la obra del almirante estadounidense Alfred T. Mahan, de quien toma el interés por evaluar las características que llevan a los pueblos a desarrollar o no su vocación en el mar. Al respecto, destacó Storni que el espíritu de los hombres argentinos los lleva a preferir las labores rurales, que implican menores riesgos e inversiones de capital. Se requería, entonces, de una transformación cultural, que llevará a abrazar un nuevo destino de grandeza, de la mano de una conciencia marítima hasta el momento inexistente. 

Storni veía el mar – como hemos adelantado – además de como un instrumento de defensa, como una vía para la promoción del comercio.  (Tripolone, 2015) Por esto, divide al país en hinterlands vinculados en torno a los grandes puertos, siendo el de Buenos Aires el más relevante. El espacio argentino es considerado en función de su conexión con el mar. Así, en la “isla” que observa el autor, hay poco interés por una verdadera integración geoeconómica: los espacios lejanos a los hinterlands portuarios, quedan relegados.


Los estudios de la “Argentina insular” del marino tucumano se habían nutrido también de la obra del almirante estadounidense Alfred T. Mahan, de quien toma el interés por evaluar las características que llevan a los pueblos a desarrollar o no su vocación en el mar. Al respecto, destacó Storni que el espíritu de los hombres argentinos los lleva a preferir las labores rurales, que implican menores riesgos e inversiones de capital. Se requería, entonces, de una transformación cultural, que llevará a abrazar un nuevo destino de grandeza, de la mano de una conciencia marítima hasta el momento inexistente. 

Storni veía el mar – como hemos adelantado – además de como un instrumento de defensa, como una vía para la promoción del comercio.  (Tripolone, 2015) Por esto, divide al país en hinterlands vinculados en torno a los grandes puertos, siendo el de Buenos Aires el más relevante. El espacio argentino es considerado en función de su conexión con el mar. Así, en la “isla” que observa el autor, hay poco interés por una verdadera integración geoeconómica: los espacios lejanos a los hinterlands portuarios, quedan relegados.

Resulta interesante recordar las observaciones críticas realizadas en la revista Estrategia por el Gral. Juan Enrique Guglialmelli, quien – destacando el respeto por la figura del marino y su importancia en la geopolítica naval – le opuso una “Argentina peninsular” (integrada en el Cono Sur). Advierte Guglialmelli (2007) que el proyecto de la Generación del Ochenta es el que comparte Storni y se basa en la producción agropecuaria, de la pampa húmeda, adoptando el rol que le asigna al país la división internacional del trabajo.

 


José Oca Balda

 

Otra figura del pensamiento naval argentino – y seguramente menos conocido que el Vicealmirante Storni  - es el Capitán de Fragata José Oca Balda. Este marino, fallecido en 1939, resultó un hombre de intelecto desbordante, tal vez la potencia intelectual de mayor envergadura que haya servido en la Armada Argentina. Dotado de una mente sumamente ágil e inquisitiva, nada escapó a su curiosidad, sumada a una increíble inventiva, puso todo el favor de la elaboración de proyectos para beneficio y progreso de la comunidad nacional, en particular de su adorada Patagonia.  (Mason Lugones, 1990, p.51)

 

Con un perfil marcadamente industrialista, rasgo que destacó en la figura de Carlos Pellegrini, a este el autor le dedicó su obra El gran libertador. En él “se pone al descubierto el valor de la doctrina proteccionista de Pellegrini y se critica severamente el pensamiento antindustrialista del famoso político y economista socialista Juan B. Justo”.  (Frondizi, 1987, p.10) En este libro escrito con anterioridad a 1932 (año de la muerte de su autor) y publicado en 1942 por algunos amigos, Oca Balda propone variadas iniciativas:

? Proyecto energético mareo-motriz para ser desarrollado en la Península de Valdés.

? Proyectos para producción de alconafta a partir del maíz.

? Proyecto para el establecimiento de un Banco Industrial, para el fomento de las industrias y la atracción de otras nuevas.

? Proyecto para la evaluación de factibilidad para el establecimiento de industrias automotrices, para generar empleo y ahorrar divisas.

? Propuesta para la producción de petróleo y sus derivados.

?  Propuesta de establecimiento de elevadores de granos en puertos argentinos y principales nudos ferroviarios.

?  Estudios sobre costos de fletes de la marina mercante de ultramar, cabotaje y fluvial.

?  Estudios sobre el fomento del turismo.

?  Propuestas para generar nuevas comunicaciones internas y redes de caminos.

? Análisis sobre límites y ventajas del librecambio y del proteccionismo.

 

Capitán José Oca Balda

 

Los trabajos de Oca Balda no sólo se han limitado al desarrollo económico, sino que también han abordado la labor de los profesionales de la Armada. Hacia 1915, realizó también trabajos de hidrografía a bordo del balizador Mackinlay y redactó un manual de navegación para los cadetes embarcados en la fragata Sarmiento y diversos artículos sobre torpedos.  En 1931, bajo el gobierno del General Félix Uriburu, solicitó su retiro para dedicarse a sus estudios sobre economía y el desarrollo de los recursos naturales. Fundó, en 1934, la Escuela de Estudios Argentinos y la revista Servir para divulgar sus ideas. Allí escribieron, entre otros, José María Sarobe, Héctor R. Ratto, León Scasso y Segundo R. Storni. (Centro Naval, 2019). Un buque de la Administración de Parques Nacionales lleva hoy el nombre de este marino.

 


Clodomiro Urtubey

 

Yendo un poco más atrás en el tiempo, encontramos otro referente del pensamiento naval argentino en el Comodoro Clodomiro Urtubey. Este marino cordobés, nacido en Villa Nueva, fue el primer director de la Escuela Naval Militar que fuera fundada en 1872, durante la presidencia de Domingo F. Sarmiento. Durante enero de 1876, al crearse la Comandancia General de Marina, mediante un decreto del Presidente Nicolás Avellaneda, se le asignaron a ella los trabajos de puentes, muelles, canalizaciones, sondajes y cartas de los ríos y costas ejecutadas con fines militares.

Durante 1879 fue destinado a la secretaría del Ministro de Guerra en campaña, participando de la expedición de La Pampa y Río Negro. Urtubey acompañó al entonces Teniente Coronel Manuel J. Olascoaga, colaborando en los estudios publicados en el libro escrito por éste último: Estudios Topográficos de la Pampa y Río Negro por el teniente coronel Manuel J. Olascoaga, Jefe de la Oficina Topográfica e Ingenieros Militares. En esta obra, Urtubey colaboró con los planos de las marchas de la fuerza expedicionaria.

Urtubey, amigo personal de Domingo Sarmiento y héroe de la Guerra del Paraguay, fue nombrado en 1879 ayudante de la Oficina Topográfica Militar. En estas funciones, participó por indicaciones del ministro de Guerra, Carlos Pellgrini, de practicar el relevamiento topográfico de la zona comprendida entre la Chacarita, el Río de la Plata y el arroyo Maldonado. Con posterioridad, tuvo a su cargo el relevamiento topográfico de la región andina sur, preparando el Mapa de los territorios del Limay y Neuquén y de las provincias chilenas entre los 35º hasta 42º latitud sur, que fuera dedicado al general Julio Argentino Roca. (Redacción Revisionistas, s.f.)

A cargo de la Oficina Topográfica, Urtubey se convertiría en el primer referente de lo que es hoy el Servicio Hidrográfico Nacional. Un busto en la Escuela Naval Militar y una escuela en la Ciudad de Buenos Aires, recuerdan la impronta al servicio de la hidrografía naval de este marino fallecido en el Reino Unido.


Comodoro Clodomiro Urtubey

 

 


Luis Piedrabuena

 

Nacido en 1833 en Carmen de Patagones, una pequeña localidad de los confines de la República entonces, Luis Piedrabuena, fue desde muy joven un apasionado de la navegación. Realizó diversas tareas de rescate en los mares australes y recorrió, hacia 1859, el río Santa Cruz, arribando a la isla que denominó Pavón, y que le fue cedida por las autoridades. Los viajes por los mares patagónicos y su exploración de la Tierra del Fuego se vieron facilitados hacia 1860, cuando concretó la compra de su propio buque; la goleta "Nancy”. A sus labores de rescate sumó la protección de las costas del sur austral, artillando para ello su goleta.  En 1862 izó la bandera argentina en la isla de los Estados, donde construyó un refugio y se entrevistó con el cacique Casimiro Biguá en la Bahía de San Gregorio en 1863, a quien presentó a las autoridades nacionales. Su gestión resultó en el reconocimiento de Biguá como Cacique de San Gregorio y en su designación como Capitán honorario sin sueldo, en virtud de la importancia de su labor exploradora, en 1864. Los rescates de Piedrabuena en el sur patagónico se extendieron en el tiempo, hasta que logró convencer al gobierno nacional sobre la relevancia de asegurar el dominio efectivo sobre esa zona. Recibió, así, una subvención para la adquisición de la goleta Santa Cruz, con la cual transportó desde Chubut a Santa Cruz al ilustre explorador, el perito Francisco Moreno.




Teniente Coronel de Marina

Luis Piedrabuena

 

Su actuación en diferentes campañas científicas, con base en la isla de los Estados, le merecieron la confirmación, por parte del Gral. Roca, Presidente de la Nación, del grado de Teniente Coronel de la Marina de Guerra, en 1883, un año antes de su muerte. A lo largo de su historia, el nombre de Luis Piedrabuena fue impuesto a tres embarcaciones de nuestra Armada, en reconocimiento de las actividades de exploración de la Isla de los Estados, región antártica, río Santa Cruz, Tierra del Fuego, Punta Arenas y Cabo de Hornos. Además, en la provincia de Santa Cruz, una localidad del departamento Corpen Aike, recuerda la figura de este defensor de la soberanía nacional, cuya labor sería especialmente importante en el contexto de los tratados de límites firmados por Argentina y Chile en 1881.

 

 

Actualidad del SHN

 

La mención de las figuras que anteceden, resulta un justo reconocimiento a quienes abrieron las puertas de un modo u otro, al conocimiento de nuestros mares y a la consolidación de la soberanía nacional.  Queda mucho por realizar en vistas de la profundización de dicho conocimiento. La iniciativa Pampa Azul, en la que intervienen diferentes ministerios y agencias nacionales, resulta un ejemplo a resaltar en esta dirección. Su consolidación como política de Estado, a lo largo de los últimos años, supone un avance importante.  El cambio climático impacta en los ecosistemas marinos y resulta entonces necesario contar con las herramientas para su monitoreo. Los vastos recursos geológicos, biológicos y energéticos vinculados con nuestro mar, implican un desafío y una esperanza, en tanto se puedan traducir en avances concretos para el disfrute de nuestra ciudadanía.  También el conocimiento de nuestros recursos implica un necesario presupuesto para su defensa, en un contexto signado por la llamada “guerra de recursos”. (Klare, 2003)

 

El seguimiento y control de las prácticas que amenazan la riqueza de nuestro mar, constituye un objetivo de la política nacional. A este objetivo aporta hoy el Servicio de Hidrografía Naval, transitando su centésimo cuadragésimo segundo aniversario, mediante una amplia variedad de tareas:

 

 

 Servicio de Hidrografía Naval

?  Provisión del servicio público de seguridad náutica.

?   Apoyo a la labor de la Armada.

? Investigaciones, trabajos y exploraciones sobre hidrografía, glaciología, oceanografía, astronomía, meteorología marítima, cartografía.

?  Determinación, conservación y generación de señales para la prestación del servicio público de la hora oficial argentina.

?  Producción de cartas náuticas.

?   Producción y difusión de pronósticos de hielos marítimos y posicionamientos de témpanos.

?  Pronóstico de olas.

?   Gestión de estudios mareológicos, meteorológicos y glaciológicos en el Río de la Plata y en el litoral marítimo del Atlántico Sur y la Antártida.

 

 

 

 

Referencias

Centro Naval. (Mayo-Agosto de 2019). Capitán de Fragata José Oca Balda: A 80 años de su nacimiento. Boletín del Centro Naval, 137, 9-10. Obtenido de https://www.centronaval.org.ar/boletin/BCN851/BCN-851.pdf

Fermoselle, A., Biagi, M., & Ferro, M. (Diciembre de 2014). Hidropolítica: los casos de Brasil y Argentina. Revista de la Escuela de Guerra Naval, 73-85. Obtenido de http://cefadigital.edu.ar/handle/1847939/465

Frondizi, A. (1987). Carlos Pellegrini, industrialista. Buenos Aires: Jockey Club.

Klare, M. T. (2003). Guerras por los recursos. El futuro escenario del conflicto global. Barcelona: Urano.

Mason Lugones, R. (1990). El Capitán de Fragata José Oca Balda. Revista Argentina de Estudios Estratégicos, 7(13), 51-53.

Pontificio Consejo "Justicia y Paz". (2012). Agua, un elemento esencial para la vida. Plantear soluciones eficaces. Una actualización. Aportación de la Santa Sede al Sexto Forum Mundial del Agua, Marsella. Obtenido de http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/justpeace/documents/rc_pc_justpeace_doc_20120312_france-water_sp.html

Redacción Revisionistas. (s.f.). Revisionistas. Obtenido de Clodomiro Urtubey: http://www.revisionistas.com.ar/?p=20283


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