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Oeconomicae et pecuniariae quaestiones.- Consideraciones para un discernimiento

 06/08/2018   55

ULITMA ENTREGA.

 

El mercado de CDS, en vsperas de la crisis econmica de 2007, era tan imponente que representaba aproximadamente el equivalente del PIB mundial. El difundirse sin lmites adecuados de este tipo de contratos ha favorecido el crecimiento de una finanza de riesgo y de apuestas sobre la quiebra de terceros, lo que resulta inaceptable desde el punto de visto tico.

 

De hecho, la operatividad de compra de esos instrumentos por parte de aquellos que no han asumido an riesgo alguno de crdito es un caso singular en el que individuos comienzan a interesarse por la quiebra de otras entidades econmicas e incluso pueden verse tentados a operar en este sentido.

 

Es evidente que esta posibilidad, mientras, por una parte, constituye un hecho particularmente reprobable desde el punto de vista moral, ya que quien as acta lo hace en pos de una especie de "canibalismo" econmico, por otra parte, socava la necesaria confianza bsica, sin la cual el circuito econmico terminara bloqueando. Tambin en este caso, podemos notar cmo un evento negativo desde el punto de vista tico, se convierte en perjudicial para la sana funcionalidad de sistema econmico.

 

Cabe sealar, finalmente, que cuando de semejantes apuestas pueden derivar grandes daos a pases enteros y a millones de familias, nos enfrentamos a acciones sumamente inmorales, y resulta por ello conveniente ampliar las prohibiciones, ya existentes en algunos pases, para este tipo de operaciones, castigando con la mxima severidad tales infracciones.

 

27. En un punto neurlgico del dinamismo de los mercados financieros se encuentran tanto la fijacin (fixing) de la tasa de inters relativa a los prstamos interbancarios (LIBOR), cuya cuantificacin sirve como tasa-gua de inters del mercado monetario, como las tasas de cambio oficiales de las distintas divisas, aplicadas por los bancos.

 

Estos son parmetros importantes, que tienen un impacto significativo en todo el sistema econmico-financiero, ya que afectan a las grandes transferencias diarias de efectivo entre las partes que suscriben contratos basados precisamente en la cuantificacin de dichas tasas. La manipulacin de esta constituye por lo tanto un caso de grave violacin tica, con consecuencias de amplio alcance.

 

El hecho de que esto haya podido suceder impunemente durante muchos aos demuestra lo frgil y expuesto al fraude que es un sistema financiero que no est suficientemente controlado por normas y se halle desprovisto de sanciones proporcionadas a las violaciones en las que incurren sus actores. En este contexto, la creacin de verdaderos "carteles" de connivencia entre los sujetos responsables de la correcta fijacin del nivel de esas tasas constituye un caso de asociacin para delinquir particularmente perjudicial para el bien comn, que inflige una peligrosa herida a la salud del sistema econmico y que hay que sancionar con penas adecuadas que disuadan de su reiteracin.

 

28. Hoy en da, los principales actores del mundo financiero, y en especial los bancos, deben contar con rganos internos que garanticen el adecuado control de conformidad (compliance), o autocontrol de la legitimidad de los principales pasos del proceso de decisin y de los productos ms importantes ofrecidos por la empresa. Sin embargo, cabe sealar que, al menos hasta un pasado muy reciente, la prctica del sistema econmico-financiero se basa en gran parte en un juicio puramente negativo del control de conformidad, es decir, sobre un respeto meramente formal de los lmites establecidos por las leyes vigentes. Desafortunadamente, de esto tambin deriva la frecuencia de una praxis de hecho elusiva de los controles normativos, es decir, de acciones destinadas a zafarse de los principios normativos vigentes, cuidndose bien, empero, de no contradecir explcitamente las normas que los expresan, para evitar sanciones.

 

Para evitar todo ello, es necesario que el control de conformidad entre en lo especfico de las diferentes transacciones tambin en positivo, verificando su cumplimiento efectivo de los principios que informan la normativa vigente. La prctica de esta modalidad de control quedara facilitada, segn el parecer de muchos, si se establecieran Comits ticos, que funcionasen junto a los Consejos de Administracin y constituyeran el interlocutor natural de quienes deben garantizar, en el correcto operar de los bancos, la conformidad entre los comportamientos y las razones de las normas vigentes.

 

A tal fin, dentro de las empresas habra que disponer lneas gua, que permitan facilitar este juicio de conformidad, de modo que sea posible discernir cules de las transacciones tcnicamente viables en el aspecto jurdico, son de hecho, legtimas y viables desde el punto de vista tico (cuestin muy relevante, por ejemplo, para las prcticas de elusin fiscal). El objetivo es pasar de un respeto formal a un respeto sustancial de las reglas.

 

Adems, es deseable que tambin en el sistema normativo que regula el mundo financiero haya una clusula general que declare ilegtimos, con la consiguiente responsabilidad patrimonial de todos los sujetos imputables, aquellos actos cuyo propsito sea principalmente la elusin de la normativa vigente.

 

29. Ya no es posible ignorar fenmenos como la expansin en el mundo de los sistemas bancarios paralelos (shadowbankingsystem), los cuales, si bien incluyen dentro de s tambin tipologas de intermediarios cuya operatividad no parece crtica a primera vista, han determinado de hecho una prdida de control sobre el sistema por parte de diversas autoridades de vigilancia nacionales, favoreciendo de forma imprudente el uso de la llamada financiacin creativa, en la cual la principal razn para invertir recursos financieros es predominantemente especulativa, cuando no depredadora, y no un servicio a la economa real. Por ejemplo, muchos coinciden en afirmar que la existencia de estos sistemas "sombra" es una de las principales concausas que han llevado al desarrollo y la difusin global de la reciente crisis econmico-financiera que comenz en los EE.UU. con la de las hipotecas subprime en el verano de 2007.

 

30. De esta intencin especulativa se nutre adems el mundo de las finanzas offshore, que, aunque tambin ofrece otros servicios legales, a travs de los ampliamente difusos canales de elusin fiscal la evasin y el lavado de dinero sucio constituye otra razn de empobrecimiento del sistema normal de produccin y distribucin de bienes y servicios. Es difcil discernir si muchas de estas situaciones dan lugar a casos de inmoralidad prxima o inmediata: es ciertamente evidente que tales realidades, donde substraen injustamente linfa vital a la economa real, difcilmente pueden encontrar una justificacin, ya sea desde el punto de vista tico, ya sea en trminos de la eficiencia global del mismo sistema econmico.

 

Ms an, cada vez resulta ms claro que existe un grado de correlacin apreciable entre el comportamiento no tico de los operadores y la quiebra del sistema en su conjunto: es ya innegable que las deficiencias ticas exacerban las imperfecciones de los mecanismos del mercado[46].

 

En la segunda mitad del siglo pasado, naci el mercado offshore de los euro-dlares, lugar financiero de intercambio fuera de cualquier marco normativo oficial. Mercado que desde un importante pas europeo se ha extendido a otros pases alrededor del mundo, creando una verdadera red financiera, alternativa al sistema financiero oficial, jurisdicciones que la protegan.

 

A este respecto, cabe sealar que, si bien la razn formal para legitimar la presencia de sedes offshore es la de evitar que los inversores institucionales sufran una doble tasacin, primero en su pas de residencia y luego en el pas en el que estn domiciliados los fondos, de hecho, estos lugares se han convertido hoy en da, en ocasin de operaciones financieras a menudo al lmite de la legalidad, cuando no se "pasan de la raya", tanto desde el punto de vista de su legalidad normativa, como desde el punto de vista tico, es decir, de una cultura econmica sana y libre del mero propsito de elusin fiscal.

 

En la actualidad, ms de la mitad del comercio mundial es llevada a cabo por grandes sujetos, que reducen drsticamente su carga fiscal transfiriendo los ingresos de un lugar a otro, dependiendo de lo que les convenga, transfiriendo los beneficios a los parasos fiscales y los costos a los pases con altos impuestos. Est claro que esto ha restado recursos decisivos a la economa real, y ha contribuido a la creacin de sistemas econmicos basados en la desigualdad. Por otra parte, no es posible ignorar que esas sedes offshore se han convertido en lugares de lavado de dinero "sucio", es decir, fruto de ganancias ilcitas (robo, fraude, corrupcin, asociacin criminal, mafia, botn de guerra).

 

As, al disimular el hecho de que las operaciones offshore no se llevaban a cabo en sus plazas financieras oficiales, algunos Estados han permitido que se sacara provecho incluso de delitos, sintindose no responsables porque no se realizaban formalmente bajo su jurisdiccin. Esto representa, desde un punto de vista moral, una forma obvia de hipocresa.

 

En poco tiempo, este mercado se ha convertido en el lugar de mayor trnsito de capitales, ya que su configuracin representa una manera fcil de realizar diferentes e importantes formas de elusin fiscal. Se entiende entonces que la domiciliacin offshore de muchas empresas importantes que participan en el mercado sea muy deseada y practicada.

 

31. Ciertamente, el sistema fiscal de los Estados no siempre parece justo; a este respecto, cabe sealar que tal injusticia a menudo es en perjuicio de los sectores econmicos ms dbiles y en ventaja de los ms equipados y capaces de influir incluso en los sistemas normativos que regulan los mismos tributos. De hecho, la imposicin tributaria, cuando es justa, desempea una fundamental funcin equitativa y redistributiva de la riqueza, no slo en favor de quienes necesitan subsidios apropiados, sino tambin en el apoyo a la inversin y el crecimiento de la economa real.

 

En cualquier caso, es precisamente la elusin fiscal de los principales actores que se mueven en los mercados, especialmente los grandes intermediarios financieros, lo que representa una abominable sustraccin de recursos a la economa real y un dao para toda la sociedad civil. Dada la falta de transparencia de esos sistemas es difcil determinar con precisin la cantidad de capital que pasa a travs de ellos; sin embargo, se ha calculado que bastara un impuesto mnimo sobre las transacciones offshore para resolver gran parte del problema del hambre en el mundo: por qu no hacerlo con valenta?

 

Adems, se ha demostrado que la existencia de sedes offshore favorece asimismo enormes salidas de capital de muchos pases de bajos ingresos, generando numerosas crisis polticas y econmicas e impidiendo a los mismos embarcarse finalmente en el camino del crecimiento y del desarrollo saludable.

 

A este propsito, hay que sealar que diversas instituciones internacionales han denunciado reiteradamente todo esto, y no pocos gobiernos nacionales han tratado justamente de limitar el alcance de las plazas financieras offshore. Ha habido muchos esfuerzos positivos en este sentido, especialmente en los ltimos diez aos. Sin embargo, todava no ha sido posible imponer acuerdos y normativas adecuadamente eficaces en tal sentido; los esquemas normativos propuestos en esta rea tambin por prestigiosas organizaciones internacionales han quedado frecuentemente sin aplicacin o han resultado ineficaces, debido a la poderosa influencia que estas plazas pueden ejercer, a causa del gran capital del que disponen frente a tantos poderes polticos.

 

Todo lo cual, al mismo tiempo que constituye un grave perjuicio al buen funcionamiento de la economa real, representa una estructura que, tal como est configurada actualmente, resulta totalmente inaceptable desde el punto de vista tico. Es, por lo tanto, necesario y urgente que, a nivel internacional, se apliquen los remedios apropiados a estos sistemas inicuos; en primer lugar, practicando a todos los niveles la transparencia financiera (por ejemplo, con la obligacin de rendicin de cuentas, para las empresas multinacionales, de sus respectivas actividades e impuestos pagados en cada pas donde operan a travs de sus filiales); y tambin con sanciones incisivas impuestas a los pases que reiteren las prcticas deshonestas (evasin y elusin de impuestos, lavado de dinero sucio) mencionadas anteriormente.

 

32. Especialmente en los pases con economas menos desarrolladas, el sistema offshore ha empeorado la deuda pblica. Se ha observado, en efecto, que la riqueza privada acumulada en los parasos fiscales por algunas lites ha casi igualado la deuda pblica de sus respectivos pases. Esto evidencia asimismo que, de hecho, en el origen de esa deuda a menudo estn los pasivos econmicos generados por privados y luego descargados sobre los hombros del sistema pblico. Entre otras cosas, es bien sabido que importantes sujetos econmicos tienden a buscar la socializacin de las prdidas, frecuentemente, con la connivencia de los polticos.

 

Sin embargo, es oportuno sealar que la deuda pblica se genera, a menudo, tambin por una gestin imprudente cuando no dolosa del sistema de administracin pblica. Esta deuda, es decir, el conjunto de pasivos financieros que pesan sobre los Estados, representa hoy uno de los mayores obstculos para el buen funcionamiento y crecimiento de las distintas economas nacionales. Numerosas economas nacionales se ven de hecho agobiadas por el pago de los intereses que provienen de esa deuda y, por lo tanto, se ven en la necesidad de hacer ajustes estructurales con ese fin.

 

Ante esto, por un lado, los Estados estn llamados a revertir la situacin con una adecuada gestin del sistema pblico, mediante sabias reformas estructurales, una sensata reparticin de los gastos e inversiones prudentes; por otro lado, a nivel internacional, an poniendo a cada pas frente a sus ineludibles responsabilidades, es necesario igualmente permitir y alentar razonables vas de salida de la espiral de la deuda, no poniendo sobre los hombros de los Estados y por tanto sobre los de sus conciudadanos, es decir, de millones de familias cargas que de hecho son insostenibles.

 

Todo ello asimismo a travs de polticas de reduccin razonable y acordada de la deuda pblica, especialmente cuando los acreedores son sujetos de tal consistencia econmica que les permite ofrecerla.[47] Estas soluciones se requieren tanto para la salud del sistema econmico internacional, con el fin de evitar el contagio de crisis potencialmente sistmicas, cuanto para la bsqueda del bien comn de los pueblos en su conjunto.

 

33. Todo lo dicho hasta ahora no afecta solo a entidades fuera de nuestro control, sino que cae tambin dentro de la esfera de nuestra responsabilidad. Esto significa que tenemos a nuestra disposicin herramientas importantes para contribuir a resolver muchos problemas. Por ejemplo, los mercados viven gracias a la demanda y a la oferta de bienes; en este sentido, cada uno de nosotros puede influir en modo decisivo, al menos, en la configuracin de esa demanda.

 

Por lo tanto, es importante un ejercicio crtico y responsable del consumo y del ahorro. Hacer la compra, accin cotidiana con la que nos dotamos de lo necesario para vivir, implica tambin una seleccin entre los diversos productos que ofrece el mercado. Es una opcin que a menudo realizamos de manera inconsciente, comprando bienes cuya produccin se realiza, por ejemplo, a travs de cadenas productivas donde es normal la violacin de los ms elementales derechos humanos o gracias a empresas cuya tica, de hecho, no conoce otros intereses sino los de la ganancia de sus accionistas a cualquier costo.

 

Es necesario seleccionar aquellos bienes de consumo detrs de los cuales hay un proceso ticamente digno, ya que incluso a travs del gesto, aparentemente banal, del consumo expresamos con los hechos una tica, y estamos llamados a tomar partido ante lo que beneficia o daa al hombre concreto. Alguien ha hablado, en este sentido, de "votar con la cartera": se trata, en efecto, de votar diariamente en el mercado a favor de lo que ayuda al verdadero bienestar de todos nosotros y rechazar lo que lo perjudica.[48]

 

Las mismas reflexiones deben hacerse en relacin a la gestin de los propios ahorros, dirigindolos, por ejemplo, hacia aquellas empresas que operan con criterios claros, inspirados en una tica respetuosa del hombre entero y de todos los hombres y en un horizonte de responsabilidad social.[49] Y, ms en general, cada uno est llamado a cultivar prcticas de produccin de riqueza que sean congruentes con nuestra ndole relacional y tendentes al desarrollo integral de la persona

 

IV. Conclusin

 

34. Frente a la inmensidad y omnipresencia de los actuales sistemas econmico-financieros, nos podemos sentir tentados a resignarnos al cinismo y a pensar que, con nuestras pobres fuerzas, no podemos hacer mucho. En realidad, cada uno de nosotros puede hacer mucho, especialmente si no se queda solo.

 

Muchas asociaciones con origen en de la sociedad civil son, en este sentido, una reserva de conciencia y responsabilidad social, de la que no podemos prescindir. Hoy ms que nunca, todos estamos llamados a vigilar como centinelas de la vida buena y a hacernos intrpretes de un nuevo protagonismo social, basando nuestra accin en la bsqueda del bien comn y fundndola sobre slidos principios de solidaridad y subsidiariedad.

 

Cada gesto de nuestra libertad, aunque pueda parecer frgil e insignificante, si orienta realmente al autntico bien, se apoya en Aquel que es Seor bueno de la historia, y se convierte en parte de una positividad, que va ms all de nuestras pobres fuerzas, uniendo indisolublemente todos los actos de buena voluntad en una red que une el cielo con la tierra, verdadero instrumento de humanizacin del hombre y del mundo. Esto es lo que necesitamos para vivir bien y nutrir una esperanza que est a la altura de nuestra dignidad de personas humanas.

 

La Iglesia, Madre y Maestra, consciente de haber recibido en don un inmerecido depsito, ofrece a los hombres y las mujeres de todos los tiempos los recursos para una esperanza fiable. Mara, Madre del Dios hecho hombre por nosotros, tome de la mano nuestros corazones y los gue en la sabia construccin de aquel bien que su Hijo Jess, a travs de su humanidad hecha nueva por el Espritu Santo, ha venido a inaugurar para la salvacin del mundo.

 

El Sumo Pontfice Francisco, en la audiencia concedida al Prefecto de la Congregacin para la Doctrina de la Fe, ha aprobado las presentes Consideraciones, decididas en la Sesin Ordinaria de este Dicasterio y ha ordenado su publicacin.

 

Dado en Roma el 6 de enero de 2018, Solemnidad de la Epifana del Seor.

 

+ Luis F. Ladaria, S.I. Arzobispo titular de Thibica Prefecto de la Congregacin Para la Doctrina de la Fe

 

Peter Card. Turkson Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral

 

+ Giacomo Morandi Arzobispo titular de Cerveteri Secretario de la Congregacin para la Doctrina de la Fe

 

Bruno Marie Duff Secretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral

SECRETARIA DE PROFESIONALES.

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